Los cultivos transgénicos siguen creciendo en el mundo
Los cultivos de transgénicos crecen en todo al mundo impulsados por las grandes corporaciones como Monsanto. Portugal ha alcanzado este 2011 el récord histórico en el número de cultivos transgénicos en el país, según ha comunicado la Fundación Antama. El área de cultivo de maíz Bt modificado genéticamente, por otra parte, único cultivo transgénico sembrado en Portugal, ha crecido en 2011 un 60% respecto al año anterior, pasando de las 4.868 hectáreas sembradas en 2010 a las 7.843 hectáreas sembradas en 2011. Los datos provienen de una fuente oficial: la Dirección General de Agricultura y Desarrollo Rural portuguesa.

Esta apuesta por parte de los agricultores portugueses por los transgénicos puede ser porque confían en la tecnología o porque se ven obligados a adoptarla, sea por presiones de las multinacionales o sea porque las semillas son más baratas. Algunos agricultores creen que serán más competitivos con este tipo de cultivos en los mercados internacionales.

Mientras, cruzando el Atlántico, Iniciativa México puede premiar el proyecto Maíces Mexicanos, financiado por Monsanto, empresa que quiere comercializar semillas de maíz transgénico en el país latinoamericano. Greenpeace critica esta situación. Los maíces autóctonos mexicanos corren el peligro de desaparecer ante la presión de las gigantes empresas transnacionales de semillas, como Monsanto y otras, que quieren controlar el mercado de semillas transgénicas y que presionan para que los Gobiernos les otorgue permisos de siembra de maíz transgénico.

El maíz Bt modificado genéticamente se usa para que algunas plagas, como el taladro en Portugal, no afecten a los cultivos sin necesidad de usar insecticidas. El maíz Bt modificado genéticamente que se cultiva en la Unión Europea fue autorizado en mayo de 1998. Este maíz puede emplearse para elaborar alimentos o piensos, con el correspondiente etiquetado para que los consumidores puedan elegir. La proteína sintetizada es inocua y se usa en la lucha contra las plagas en agricultura ecológica.

Sin embargo, los cultivos transgénicos también suponen un riesgo para los pequeños campesinos, pues el monopolio de las grandes empresas impide el intercambio de semillas.