Los delfines que cazan con esponjas forman grupos de amigos
Si ya fue un notición descubrir que los delfines mulares utilizaban esponjas para protegerse el morro cuando buscanban a sus presas entre las rocas, no es menos sorprendente saber ahora que los que dominan esta estrategia de caza se agrupan entre ellos y mantienen estrechos vínculos sociales la mar de amistosos.

Según se ha publicado esta semana en un artículo de Nature Communications, el hallazgo podría suponer la primera prueba de una conducta cultural en el reino animal en la que los animales se agrupan en función de un interés común, lo mismo que averiguar que la esponja era una herramienta ya significó que fueron capaces de innnovar y resolver problemas. Además, con gran éxito, pues ayudados por la esponja lograron la especialización en la caza de una nueva especie, la Parapercis nebulosa. Los científicos creen, además, que esta técnica pudieron haberla aprendido hace siglos.

La investigación no pudo averiguar qué cosillas se dicen en tan exclusivas reuniones, si fardan de capturas conseguidas, de cómo colocarse mejor la esponja en la puntita de la nariz, o, por qué no, de calidades diferentes de esponjas, del tamaño idóneo o de dónde conseguirlas. A día de hoy, sus diálogos siguen siendo top secret, pero lo cierto es que si los delfines diestros en usar las esponjas forman grupos con otros que también hacen lo mismo, por algo será. El reto queda pendiente para la ciencia…

Los delfines que cazan con esponjas forman grupos de amigos
Lo que sí averiguaron estos científicos estadounidenses de la Universidad de Georgetown, en Washington, fue que había una un gran contraste entre la actividad de caza, solitaria, que les ocupa casi todo su tiempo, y las reuniones entre delfines que la practicaban. Por lo tanto, la investigación encontró que los delfines que utilizaban la eponja pasaban mucho tiempo cazando, por lo que tienden a ser solitarios, pero quizás esta misma adicción al trabajo es la que les hace querer reunirse entre ellos. Según los autores del trabajo, ésta es la primera prueba de subcultura de una especie encontrada en el reino animal, es decir, excluyendo a los humanos. “Este comportamiento es similar a la forma de pensar de la cultura humana.”, apunta Janet Mann, una de las autoras del estudio.

El truco de la esponja

Por si lo desconoces, el truco de colocarse una esponja marina de parapeto obecede a que han de cazar unos peces (Parapercis nebulosa) que habitan en el fondo y que, al no tener vejiga natatoria (burbuja de aire que regula la flotación), les es imposible detectar por ecolocación, como a otras presas. Así, los delfines que meten el hocico entre las puntiagudas rocas que conforman el suelo se protegen con estas esponjas para rastrear más fácilmente a sus presas, ampliando así sus fuentes de alimento con respecto a los delfines que no saben hacerlo. Pero no sólo eso, porque desde ahora sabemos que hacerlo también les da derecho a formar parte del selecto club de los delfines más ¿esponjosos?.