Los deportes de invierno afectan negativamente al urogallo
Los aficionados europeos a los deportes de invierno estarán encantados con este invierno de nieve y frío que les permite ir a las cordilleras centrales de Europa a practicar sus deportes favoritos: esquí, snowboard y otros deportes al aire libre. Pero los animales que habitan esas zonas no están tan contentos con esa inesperada presencia humana. Especialmente, el urogallo.

A pesar de la crisis, el turismo de invierno en las montañas del centro de Europa aumenta cada año, algo que podría estar amenazando al urogallo y a otras especies autóctonas de aves. Una investigación señala que el aumento de seres humanos en estos meses es un factor clave en la rápida disminución de la población de la especie mítica.

Los hábitats de los Alpes en Europa se han mantenido prácticamente inalterados hasta principios del siglo pasado. Sin embargo, en la actualidad, muchas de las áreas recreativas al aire coinciden con los hábitats de esta especie tímida y en peligro de extinción. Así lo ha afirmado Dominik Thiel, principal autor del estudio promovido por el Instituto Suizo de Ornitología.

El urogallo occidental ha sufrido un rápido descenso de la población durante las últimas décadas. El equipo de Thiel ha hecho un seguimiento de las poblaciones de urogallo alpino en Alemania y Suiza en las inmediaciones de zonas de recreo durante dos temporadas de invierno. Para elaborar el estudio han analizado 1.130 muestras de excrementos de urogallo, en las que encontraron un aumento en los niveles de hormona del estrés cuanto más cerca se encontraban de los lugares con actividad recreativa humana.

El Urogallo es, por tanto, muy sensible al turismo de invierno. En esta época, su alimentación se compone casi únicamente de las agujas de coníferas, con un bajo contenido de nutrientes y difíciles de digerir. Por tanto, este alimento necesita un tiempo de digestión largo y una poco consumo de energía por parte del animal. Así, cualquier gasto de energía repentina e inesperado, como puede ser huir de los ruidosos seres humanos, es muy perjudicial para esta ave.

La recomendación de este estudio es que las actividades recreativas de invierno se mantengan lo más lejos posible de las zonas donde inverna el urogallo alpino.