Los desechos oceánicos: ¿un drama sin solución?
Que los océanos están poco menos que plastificados es una terrible realidad que ya no sorprende a nadie. Y, aunque dejó de ser una novedad hace tiempo, como noticia lleva años acaparando titulares, y sigue haciéndolo. La razón de este interés es sencilla: el problema se agrava. Ha adquirido unas dimensiones tan gigantescas y preocupantes que no hacen sino alimentar la noticia.

Los científicos que intentan alertar sobre el problema tienen la ventaja de que el tema suscita un gran interés mediático. Sin embargo, lo consiguen sólo en parte, pues la búsqueda de soluciones sigue en punto muerto. No sólo por lo desproporcionado del problema, ya que la plástica no es biodegradable y va acumulándose, sino también a consecuencia de que el vertido crece exponencialmente y no se han encontrado fórmulas para atajarlo.

Investigadores internacionales han puesto el grito en el cielo esta semana ante esta situación. Su intención es doble. Por un lado, quieren recordarnos que los desechos marinos constituyen una seria amenaza para las especies marinas y para el ecosistema acuático en general, también parte de nuestra cadena alimentaria.

Reclaman medidas en tierra y mar

Por otra parte, los expertos han aprovechado su participación en la Convención sobre la conservación de las especies migratorias de animales silvestres (CMS, por sus siglas en inglés), celebrada en Quito (Ecuador), para emitir un comunicado llamando a la acción:

Los países deberán mejorar la eficacia en la gestión de los residuos en tierra y considerar la adopción de medidas para evitar que los operadores marítimos comerciales arrojen la basura al mar.

Los desechos oceánicos: ¿un drama sin solución?
De acuerdo con la investigación “Las especies migratorias, los desechos marinos y su gestión”, millones de animales (ballenas, delfines, tortugas, aves, focas, tiburones) que habitan los océanos acaban heridos o incluso muertos tras ingerirlos o quedar atrapados por ellos.

Al igual que ocurre con las especies migratorias que recorren los océanos, la contaminación no conoce fronteras. “Por ello, se necesita la colaboración global para la adopción urgente de soluciones tecnológicas y legislativas”, concluyó el Secretario Ejecutivo de la CMS, Bradnee Chambers.