Los ecologistas aceptan el eucalipto
Históricamente, ha existido un rechazo del movimiento ecologista a las plantaciones de eucaliptos en zonas donde eran árboles alóctonos, esto es, traídos desde otras regiones, no autóctonos. Este rechazo se basaba, principalmente, en que plantar un árbol que no pertenecía a un ecosistema determinado podía perjudicarle, afectando negativamente tanto a la fauna del lugar como a otros árboles. El eucalipto se impone sobre otras especies de flora porque crece rápido y a mucha altura, y consume muchos recursos del terreno. En pocos años, el paisaje cambia. Pero, amigo, todos consumimos papel. Incluso los miembros de grupos ecologistas. Incluso, en la actualidad, con las nuevas tecnologías.

Pero, por fin, los ecologistas han aceptado que el eucalipto formará parte del paisaje español, aunque, en parte, no sea de su agrado. Ya no piden que desaparezcan los bosques de eucaliptos. Pero sí que si pongan límites a su expansión. Greenpeace cree que sería beneficioso para el medio ambiente limitar los eucaliptos a regiones con climas húmedos de la Península Ibérica, un clima que favorece a esta especie de árbol y, que, en general, son los del litoral atlántico.

El responsable de Bosques de Greenpeace España, Miguel Ángel Soto ha comentado que es tan sencillo como limitar dónde y cuántos eucaliptos se pueden plantar y sacarlos de los espacios naturales protegidos para que no los perjudiquen. En definitiva, nada nuevo: una gestión responsable por parte de las administraciones públicas.

Greenpeace ha presentado un informe en el que repasa la conflictividad provocada por los eucaliptales en la Península Ibérica desde hace más de un siglo, cuando se plantaron los primeros ejemplares en la provincia de Lugo. La conclusión es esta petición de marcar fronteras físicas para este árbol por ley.

La pasta de papel que da la madera forma ya parte del sistema productivo, ha afirmado Miguel Ángel Soto, coautor del informe. Así, mientras se siga usando papel, lo que se debe hacer es llegar a un acuerdo entre el sector público, el sector privado y los grupos ecologistas para consensuar una normativa que equilibre los intereses de las papeleras con las necesidades del medio ambiente. En el Príncipado de Asturias, sin ir más lejos, se ha limitado su expansión.

El Ministerio de Medio Ambiente reconoce que la superficie de cultivo de eucalipto se ha incrementado en los últimos años, hasta llegar a una superficie total de 760.000 hectáreas. Las principales plantaciones peninsulares de este árbol se realizaron a partir de los años sesenta para sacar rendimiento económico de su rápido desarrollo. Desde entonces la cifra de las hectáreas ocupadas en España y Portugal ha crecido.