Los erizos necesitan entrar en los jardines
Los erizos son pequeños mamíferos recubiertos de púas que les sirven como protección ante los ataques de los depredadores y que se alimentan de artrópodos, moluscos, pequeños vertebrados, como ranas, culebras, pequeños roedores o polluelos, huevos, bayas y bellotas. Pero su alimento favorito son los gusanos.

Por la noche, salen de sus madrigueras y pasean por los bosques y jardines buscando algo que comer y refugio ante sus pocos depredadores (zorros, hurones, tejones y algunas aves nocturnas…). Pero, según grupos ecologistas del Reino Unido, los erizos cada vez tienen más difícil sobrevivir en tal país. La población de erizos disminuye sin cesar, sobre todo, por la pérdida y fragmentación de su hábitat.

Los jardines son uno de sus insospechados y nuevos enemigos. La costumbre de levantar muros y vallas para proteger los jardines de delincuentes o gamberros, también los hace inaccesibles para los erizos. Desde que se usan menos setos para separar los jardines de las casas, los erizos no pueden pasar, ni excavar en busca de gusanos, aparearse o construir sus refugios para invernar.

Las cifras del declive no son nada optimistas: el número de erizos en Reino Unido se ha reducido en una cuarta parte en la última década. Los grupos en defensa de los animales echan la culpa a los obstáculos urbanos.

Porque, aunque el erizo se estaba quedando sin hábitat suficiente en el campo, se había adaptado perfectamente a las ciudades. Hasta que proliferaron la tendencia a cerrar los jardines con cemento y construcciones sólidas. Los expertos advierten de que los erizos están en problemas. A ello hay que sumar el clima seco de los últimos meses: los gusanos excavan túneles más profundos para mantenerse húmedos y a los que los erizos no pueden llegar.

Los erizos necesitan ayuda y los conservacionistas creen que es fácil proporcionársela: sólo hay que dejarles entrar a los jardines. A la naturaleza no le gustan los muros artificiales.