Los espacios verdes sacan lo mejor de nosotros mismos
Los árboles pueden ayudar a combatir el crimen. Sí, suena un tanto exagerado dicho así, de plano, pero según una nueva investigación de lo más interesante, la simple presencia de espacios verdes en las ciudades saca nuestro mejor yo e inhibe el comportamiento violento de forma indirecta.

De ahí que se deduzca también aquello primero pues, además de embellecer el paisaje urbano y llenarnos los pulmones de un aire más puro, los árboles podrían ser un gran aliado para combatir la violencia, cuya tendencia es muy preocupante en las grandes ciudades.

Las conclusiones se han extraído a partir de una encuesta realizada por la Universidad de Temple, en el estado de Pennsylvania, Estados Unidos. Según el estudio, los árboles y arbustos bien cuidados son un punto verde socialmente positivo, al que la ciudadanía puede acudir para liberarse de tensiones e interactuar.

Beneficios de los espacios verdes

El resultado de este poder benéfico de los espacios verdes no es otro que reparar nuestra mente, es decir, alejarla de comportamientos violentos, al menos de forma general. No en vano, sentir la naturaleza a nuestro alrededor fomenta la creatividad y trae a nuestra mente pensamientos optimistas, potenciando nuestras capacidades mentales y afectivas.

Aunque los investigadores consideran que los resultados son extrapolables a otras áreas urbanas, de lo que no hay duda es de que en la ciudad de Pennylvania, donde se ha llevado a cabo el sondeo, los jardines urbanos son un elemento que ayuda a mejorar el medio ambiente y la calidad de vida.

Los espacios verdes sacan lo mejor de nosotros mismos
El estudio pretende desmentir la extendida idea de que los jardines fomentan la criminalidad y el conflicto social en general. Por el contrario, el trabajo concluye que contribuyen a reducir los niveles criminales. Por lo tanto, se anima a los gestores públicos a planificar las ciudades potenciando los espacios verdes al máximo, a tomarse más en serio este aspecto tan olvidado, para nuestra desgracia.