Los excrementos de oso panda pueden mejorar los biocombustibles
Quizá los animales tengan que ayudar al ser humano a proteger este planeta de las devastadoras consecuencias del cambio climático, la contaminación y la pérdida de biodiversidad. Pero, en venganza por tantos años de agresiones por parte del hombre al animal y sus hábitats naturales, la ayuda vendrá en forma de excrementos.

Ha sido una científica de la Universidad Estatal de Mississippi, Ashli ​​Brown, quien ha descubierto que en los excrementos de los animales puede encontrarse la clave para producir mejor biodiésel, de forma más eficiente y, quizá lo más importante, a partir de materias primas que no se usan para la alimentación humana. Esta bioquímica y sus colegas han encontrado la valiosa bacteria en los excremento de oso panda del Zoológico de Memphis.

Los biocombustibles se elaboran por la descomposición de materia vegetal, precisamente la tarea que tiene asignada el sistema digestivo de los animales. El etanol, el biocombustible que más se produce en el mundo en la actualidad, es un producto natural que se obtiene del proceso digestivo de la levadura, que descompone el azúcar. Pero el material vegetal tiene que ser previamente separado en un azúcar simple si se desea que la levadura haga su trabajo.

Este proceso de descomposición el azúcar se produce constantemente en la naturaleza. Por ejemplo, cuando masticamos: la saliva humana también puede descomponer los azúcares. Lo que ocurre es que el oso panda posee un sistema digestivo mucho mejor preparado para la subdivisión de los materiales vegetales. Será porque se alimenta únicamente de hojas de eucalipto.

El oso panda no es el único animal que se está investigando para esta causa. Las vacas (aunque éstas, en el proceso, producen un gas contaminante: metano) o las termitas también tienen sistemas muy eficaces para descomponer los azúcares vegetales. El ser humano, una vez más, aprende de los animales.

Lo que se está tratando de desarrollar ahora es producir un biocombustible llamado butanol, que tiene más energía que el etanol y es menos corrosivo, de una forma más eficiente y barata. En los excrementos del oso panda puede estar la solución.