Los gatos asilvestrados son un peligro para la biodiversidad
En ciudades y pueblos nos encontramos con gatos que no tienen dueño, gatos asilvestrados que se buscan la vida para sobrevivir. Algunos tenían dueño, pero éste se cansó de su compañía y de sus maullidos o no pudo costear su cuidado. Incluso hay casos en los que, aunque durante el día, el gato duerme cómodamente bajo techo, por la noche puede salir y hacer de las suyas mientras sus dueños duermen.

El caso es que los gatos asilvestrados son una de las especies invasoras más perjudiciales para las comunidades de vertebrados que viven en islas. Así se desprende de un estudio elaborado por el Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC). A lo largo de la historia, la acción de estos felinos ha contribuido a la desaparición de, al menos, el 14% de los vertebrados extintos. Adorables mininos durante el día, por la noche, criaturas sin control.

En la actualidad, su presencia amenaza la supervivencia del 8% de las especies de aves, mamíferos y reptiles catalogados como en peligro crítico por la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN). Por tanto, la proliferación de este tipo de gatos sin dueño no es ninguna broma y los poderes públicos deben hacer algo al respecto.

El trabajo se ha publicado en la revista Global Change Biology. Se ha elaborado a partir de una revisión bibliográfica de 229 casos en 120 islas del mundo. Los análisis revelan que los gatos asilvestrados están presentes en la mayoría de las aproximadamente 179.000 islas que hay en el mundo, entornos que albergan una biodiversidad muy particular y de gran valor: muchas de sus especies son endémicas y el territorio insular suele ser limitado.

Las regiones insulares más afectadas históricamente por la acción de los gatos asilvestrados son las Galápagos (en Ecuador), Hawaii (en Estados Unidos), algunas islas del Caribe y las islas Canarias. En este último archipiélago, por ejemplo, viven los lagartos gigantes endémicos de La Gomera y El Hierro, catalogados en peligro crítico por la UICN, y que ya sólo habitan en ciertos acantilados donde los gatos tienen difícil acceso.

Para evitar los perjuicios de su presencia sobre la biodiversidad insular, se recomienda la erradicación total de gatos asilvestrados en islas de superficie inferior a doscientos kilómetros cuadrados y el control de sus poblaciones en aquellas de mayor tamaño donde el perjuicio causado sobre la biodiversidad sea destacable.