Los gatos se convierten en un problema para otras especies
En las ciudades o en el campo, los gatos resultan un peligro para otras especies. Está ocurriendo en Europa y en América. Es una mascota que vive junto al ser humano, pero a su aire. Algunos viven en las calles. Otros, aunque paran a dormir cómodamente en las casas de sus dueños, por la noche, salen a correrse una buena juerga.

Los gatos son una de las mascotas favoritas para muchas personas. Pero pueden convertirse en una verdadera pesadilla para otras especies. Cada año, estos felinos domesticados matan a miles de millones de animales. En Estados Unidos se han convertido en una de las principales amenazas para algunos animales salvajes.

Según un artículo publicado en la revista Nature Communications, los gatos matan entre 1.400 y 3.700 millones de aves y entre 6.900 y 20.700 millones de mamíferos cada año. Los gatos salvajes y los callejeros son los más agresivos. Pero también los domésticos, los que duermen en alguna casa y tiene dueños que les dan comida, agua y cobijo, tienen su parte de culpa. No es fácil que un felino renuncie a su instinto depredador.

Los autores del estudio aseguran que, en Estados Unidos, mueren más animales debido a los gatos que en accidentes de tráfico, choques con edificios (las aves) o intoxicaciones. Según otros informes, los gatos son los responsables directos de la extinción de 33 especies, sobre todo, en las islas.

Los gatos se convierten en un problema para otras especies
Investigadores del Smithsonian Conservation Biology Institute (SCBI) y del Fish and Wildlife Service, han analizado trabajos anteriores y han concluido que el número de aves asesinadas por los felinos es cuatro veces mayor a la cantidad que se había estimado. Los animales más afectados por el comportamiento de los gatos son aves como el petirrojo americano, los ratones, las musarañas, los topillos, las ardillas y los conejos.

El problema en las islas del Mediterráneo

Los gatos salvajes que habitan algunas islas del Mediterráneo también están haciendo estragos entre las poblaciones locales de aves. Investigadores del Instituto de Productos Naturales y Agrobiología (IPNA-CSIC) y del Instituto Mediterráneo de Biología y Ecología de Francia han estudiado durante dos años a los gatos de la isla de Le Levant, en la Costa Azul francesa, y han averiguado que una especie de ave, llamada pardela mediterránea (Puffinus yelkouan), se encuentra en grave peligro.

Son aves marinas que viven únicamente en islas. Elegían esos lugares porque antes no había depredadores. Pero, ahora, se encuentran con la desagradable sorpresa de que la isla está llena de gatos salvajes. Estas aves no están adaptadas para protegerse de los ataques de los pequeños felinos. Son aves marinas, se alimentan de peces y calamares. En tierra descansan y son muy vulnerables.

La pardela mediterránea anida en pequeñas cuevas. Cuando se encuentra en tierra es muy torpe. Así, es presa fácil para los gatos. Evolutivamente no ha aprendido a escapar. Se calcula que los gatos matan entre 800 y 3.200 aves. La especie, a ese ritmo, podría extinguirse en las colonias de Le Levant.

Los gatos se convierten en un problema para otras especies
Los gatos que habitan la isla son como los domésticos, que se escaparon o fueron abandonados en el campo, y que se han convertido en salvajes.

Este problema se puede extrapolar a las otras islas del Mediterráneo donde haya gatos y, en realidad, a cualquier isla del mundo. En Baleares y Canarias tienen el mismo problema, así como en islas de California o Nueva Zelanda.

La solución es capturar a los gatos y llevarlos al continente. Los científicos que elaboraron le informe lo hicieron: llevaron los gatos al veterinario y los dieron en adopción.

En la isla donde se llevó a cabo el estudio, la población de aves parece estable, pero con una tendencia a descender. Estas aves suponen entre el 40 y el 50% de la dieta de los gatos y, además, las aves no se reproducen al mismo ritmo que hace años. Por una vez, el mayor problema para una especie no es el ser humano, sino otro animal: el gato.