Los gibones cantan con la técnica de los sopranos
Más que un don divino, en realidad la música parece venir directamente del sonido de la selva. De allí, al menos, proceden muchos de los ruidos melodiosos que los humanos catalogamos como musicales. Además de los trinos de los pájaros, de la música del viento contra los árboles o de las corrientes de las aguas, hay casos particulares que dejan ojipláticos. Si ya hablamos del increíble pájaro que hacía sonar sus alas como un violín, ahora nos desayunamos con el poderío de los gibones para modular su voz como auténticos cantantes de ópera.

Al menos, tal cosa es lo que afirma haber descubierto un estudio realizado por científicos japoneses, cuyo trabajo concluyó que los gibones utilizan las mismas técnicas vocales que los sopranos cuando se llaman unos a los otros a través de la selva.

El resultado de este estudio, que ha observado a gibones de un zoo cantar bajo los efectos del gas helio pone en tela de juicio la teoría comúnmente aceptada que atribuye al ser humano una anatomía única adquirida a lo largo de la evolución para conseguir hablar. Así, los gibones utilizan la misma técnica vocal que los seres humanos, por lo que la lógica conclusión sería que en realidad el ser humano habría evolucionado sólo en la forma de utilizar esas capacidades. “Esto nos da una nueva apreciación de la evolución del lenguaje en gibones al tiempo que revela que el fundamento fisiológico en el lenguaje humano no es tan especial.”, dice Takeshi Nishimura, director del estudio.

En este caso, además, los gibones utilizan una técnica vocal que para el ser humano resulta algo excepcional, ya que la comparación se establece con los cantantes sopranos. Técnicamente, ello significa emitir sonidos más poderosos en los altos que en los bajos. Por lo tanto, los gibones son unos maestros de un tipo de vocalización que entraña una gran dificultad para nosotros.

Manipulan las cuerdas vocales

Sus sonidos o melodía, lógicamente, tienen una función puramente práctica, que no es otra que comunicarse entre ellos con una eficacia que alcanza los tres kilómetros de distancia. En el experimento, los investigadores de la Universidad de Tokio utilizaron el helio para comprobar la capacidad de los animales de amplificar las frecuencias más alta, pues el helio deforma las voces.

Y lo hicieron, demostrando que estos primates saben manipular de forma consciente sus cuerdas vocales para hacer sus llamadas, lo que nos conduce a poder afirmar que producen sus sonidos en la laringe pero luego utilizan un filtro para modificarlos, como hacemos nosotros para hablar.