Los insectos polinizadores, claves para la agricultura
Están en la cuerda floja, y nosotros con ellos. Los insectos polinizadores mejoran la productividad agrícola, pero no solo eso, pues de ellos depende buena parte de la misma. O, lo que es lo mismo, nuestra seguridad alimentaria.

Un tercio de la alimentación mundial se produce gracias a los polinizadores, con un 84 por ciento en la Unión Europea. Sin ellos, la superpoblación mundial sería una especie de fantasma camino de la extinción, si bien el aumento de la misma superará los 9 mil millones de personas a mitad de siglo, con el reto que ello supone.

Los insectos polinizadores, claves para la agricultura
Ni siquiera la existencia de los polinizadores en el futuro podría asegurarnos alimentos suficientes. Una supervivencia que está en entredicho, como es bien sabido.

Tanto la de ellos como la nuestra, como consecuencia de las serias amenazas que sufren. Si por un lado el descenso de las abejas en todo el mundo amenaza la polinización, por otro actuar es complicado. Habida cuenta del modelo de producción agrícola que impera, basado en los cultivos intensivos, la existencia de enormes extensiones de monocultivos y, sobre todo, el uso de pesticidas.

Los insectos polinizadores, claves para la agricultura
Estar en peligro de extinción es una terrible noticia que llevamos soportando desde hace años, y las soluciones siempre son insuficientes, de corto alcance y para nada definitivas. Un problema de tal magnitud, qué duda cabe, exige cambios drásticos de difícil aplicación. Entre otros, pasarnos a la agricultura ecológica o, al menos, reducir el uso de los insecticidas y otras prácticas que resultan nefastas.

El factor más determinante

De acuerdo con un nuevo estudio publicado en la revista Science, los insectos polinizadores son el factor más determinante en las variaciones de rendimiento.

Los insectos polinizadores, claves para la agricultura
El trabajo concluye que las variaciones del rendimiento agrícola depende de tres factores, fundamentalmente: la densidad de los insectos polinizadores, la diversidad de sus poblaciones y la dimensión de las tierras.

Al margen de su tamaño y localización, la abundancia de polinizadores en función de su dimensión explica un 20 por ciento las diferencias de cosecha. A su vez, se observó que el porcentaje superaba el 30 por ciento en explotaciones agrícolas pequeñas, por otro lado las habituales a la hora de alimentar a las poblaciones más vulnerables.

Los polinizadores, su cantidad y variedad, son un factor más importante que otros tradicionalmente considerados decisivos, como el agua. Influye incluso en aquellos cultivos menos dependientes de la polinización, según el estudio.

Aún así, a la hora de seleccionar los campos se priorizaron aquellos que tenían producciones regionales relevantes dependientes en alguna medida de polinizadores, entre ellos la canola, habas, girasol, arvejas, melones, sandías, porotos, algodón, café, mango, alfalfa, manzana, frambuesas, cardamomo o, por ejemplo, tomates.

Mejorar la productividad

Puesto que los insectos polinizadores son decisivos para la mejora de la productividad agrícola, su uso podría utilizarse con este fin. El mencionado trabajo, en el que participaron 35 científicos de 12 países bajo la dirección de Lucas Garibaldi, proponen usar insectos para optimizar el rendimiento

Garibaldi entrenó a profesionales en distintos países del mundo elegidos de forma aleatoria para realizar las mediciones con el fin de poder demostrar la factibilidad de la intensificación ecológica.

Los insectos polinizadores, claves para la agricultura
Para ello se aplicó un protocolo para estudiar campos con diferente intensificación ecológica para así evaluar la cantidad de polinizadores en cada uno de ellos y establecer correlaciones con la productividad.

El estudio se realizó en 344 campos con 33 sistemas de cultivo diferentes, en 12 países de África, Asia y Latinoamérica. “Fue un esfuerzo en conjunto en los tres continentes en donde todos realizaron el mismo protocolo para estudiar de qué manera se podía aumentar la producción agrícola a través de la promoción de la biodiversidad”, explica Garibaldi.

Agricultura ecológica, la solución

De mismo modo que la escasez de alimentos podría obligarnos a hacernos vegetarianos, la agricultura ecológica podría ser la solución para producir más gracias a la protección que sus ecosistemas suponen para los polinizadores.

Llegue o no a ser el futuro de la agricultura, las prácticas agrícolas eco-amigables permiten optimizar los cultivos, de acuerdo con la investigación.

Con el trabajo se intenta dar respuesta al problema que supone la constante demanda de alimentos en este mundo cada vez más poblado. De este modo, se pretende conseguir un aumento sustentable de alimentos para satisfacer tan acuciante necesidad.

Los científicos participantes llevaron a cabo trabajos de campo durante cinco años en cultivos de distintos lugares del mundo para finalmente proponiéndose la intensificación ecológica para favorecer la salud de los polinizadores y, por lo tanto, lograr la optimización de los cultivos. En palabras de Garibaldi:

A partir de este estudio el mensaje más importante es promover la diversidad en los paisajes agrícolas. Esta cuestión no solamente es importante desde el punto de vista de la herencia biocultural sino también desde los aspectos económicos de la producción y de seguridad alimentaria. Los resultados son consistentes, los países deberían establecer políticas en este sentido.

Los insectos polinizadores, claves para la agricultura
A su vez, apostar por la agricultura ecológica, siempre según el informe, se traduce en un respeto ambiental que no se consigue con la agricultura convencional.

Si la polinización es algo que viene dado, podría dejar de ser así antes de lo que imaginamos. La naturaleza podría responder a las agresiones que está sufriendo, sobre todo en cuanto a la participación de los polinizadores silvestres, y sería catastrófico, pues de las miles de especies que polinizan, solo unas pocas están domesticadas.

El sistema tradicional, por contra, se considera un modelo que supone altos costos ambientales y sociales. Hasta tal punto que el zumbido de los polinizadores significa nuestra supervivencia.