Los papeles secretos de Fukushima
Hay asuntos que no son plato de buen gusto para los gobiernos y tratan de crear una cortina de humo, retienen información, no hay transparencia informativa (o la hay aún menos que habitualmente). Uno de esos asuntos es la energía nuclear y más si se produce un accidente muy grave. En Fukushima, en parte por no alertar a la población y en parte por no demostrar la incompetencia para tratar el problema, no se ha sido claro con el problema, con sus consecuencias y se ha mantenido información en secreto.

Pero ahora han salido a la luz ciertos correos electrónicos que demuestran la actitud del Gobierno británico ante el accidente de Fukushima. Su objetivo era, en un primer momento, minimizar el impacto del accidente. Junto con empresas del sector nuclear, dos días después del terremoto ocurrido en Japón, ideó una campaña para restar importancia al desastre nuclear.

La razón para este comportamiento estaba clara: que los planes para instalar nuevas centrales nucleares en el Reino Unido no se fueran al traste. Para ello, el Gobierno trabajó con compañías eléctricas como EDF Energy, Areva y Westinghouse. Se trataba de incidir en que la nuclear era una energía totalmente segura.

El portavoz de Greenpeace considera este descubrimiento un escándalo y demuestra que no se puede confiar ni en el Gobierno ni en las empresas en el asunto nuclear, pues han demostrado que su única preocupación es lucrarse con el negocio. Otros gobiernos, como los de Alemania, Italia, Suiza, Tailandia o Malasia, sí han cancelado sus programas nucleares. Sin embargo, el Reino Unido planea seguir adelante con su proyecto de construir ocho plantas nucleares, pese al accidente de Fukushima.

Las autoridades japonesas calificaron en un primer momento el accidente como de nivel 4, pero un mes después tuvieron que rectificar y Fukushima ya se comparaba con Chernobyl y se situaba al mismo nivel, al máximo en la escala de accidentes nucleares, el nivel 7. Algunos expertos creen que se deberían añadir niveles a esa escala para que Fukushima se clasificara correctamente.

Está claro que en lo nuclear no se ofrece toda la información. El ciudadano no puede elegir libremente si no tiene todos los puntos de vista.