Los parques naturales podrían convertirse en cortijos de caza
“Descubre el Parque Nacional de Cabañeros, un paraíso natural en el que encontrarás un entorno inigualable, que te permitirá complacer actividades ligadas a la naturaleza durante todo el año, escopeta o caña de pescar al hombro…”. Así es, utilizar la caza como reclamo para visitar los parques naturales podría ser moneda común de aprobarse la futura Ley de Parques Nacionales.

No se trata de hacer senderismo, de observar a las aves en sus preciosos vuelos ni de disparar la cámara y hacer increíbles fotos a gran variedad de animales. Se trata de otro tipo de disparos, de aficiones deportivas que tienen que ver con elementos incompatibles con la vida, como la escopeta, los cepos y el sedal.

Ciervos, corzos, jabalíes, águilas y demás fauna de los parques naturales pueden empezar a temblar. La futura Ley de Parques Nacionales está a punto de ser aprobada, lo que permitirá cazar sine die en estos espacios naturales hasta el momento protegidos por la figura máxima en este país.

Los parques naturales podrían convertirse en cortijos de caza
A partir de entonces, las cosas serán muy distintas, tal y como advierten en un comunicado conjunto Amigos de la Tierra, Greenpeace, Ecologistas en acción, SEO/BirdLife y WWS, movilizados para intentar evitarlo a toda costa:

La prohibición de actividades como la caza, la pesca, las actividades de explotación forestal masiva y un largo etcétera queda supeditada a la voluntariedad de los propietarios o a la indemnización, de forma que la protección de los parques se ve gravemente amenazadas.

Los grupos ecologistas se temían que ocurriera lo que, efectivamente, ha acabado pasando: en el último momento, el Grupo Parlamentario Popular ha presentado enmiendas que dan “amplio margen de maniobra a los derechos particulares para que puedan practicar actividades de todo tipo en estos espacios protegidos”.

No era un presagio sino simplemente un poco de memoria. Basta con tirar de hemeroteca para saber que para el actual gobierno apuesta por la proteccón de los entornos naturales y la caza son un binomio inseparable. No sólo porque plantean la conservación del ecosistema y biodiversidad a escopetazo limpio, sino porque además quieren llevar al extremo esta filosofía suya de usar la caza como medio de control de poblaciones. O, dicho de otra manera, como manera de convertirlas en un cotos de caza VIP encubiertos para satisfacer intereses privados, en el que proteger a las especies en peligro de extinción, por otra parte, será mucho más difícil.

Los parques naturales podrían convertirse en cortijos de caza

Vía libre al ladrillo, la caza y la extracción petrolera

La modificación presentada por el grupo popular a última ahora relega la primacía de lo público y el interés por la conservación a un último plano. Dejará de ser prioritaria la conservación del patrimonio natural como máximo fin:

La enmienda ampara cualquier derecho real que pueda existir a futuro sin ningún tipo de limitación. Si mañana aparece petróleo en Doñana, se podrá explotar; y si pasado mañana un Ayuntamiento recalifica medio Picos de Europa, se podrá urbanizar. (…). Los parques nacionales no ocupan ni el 1 por ciento del territorio. Es lamentable que un Estado no sea capaz de mantener a salvo de la explotación ni siquiera esa ínfima porción de su territorio.

Los parques naturales podrían convertirse en cortijos de caza
Si prospera la enmienda presentada por el PP al proyecto de Ley en el último minuto, además de la caza y la pesca, en los parques naturales podrían estar permitidas igualmente otras actividades como las talas con fines comerciales, las extracciones mineras, de hidrocarburos, áridos y canteras.

Lógicamente, los grupos ecologista piden la retirada de esta ley y solicitan al resto de partidos la “repulsa absoluta” a esta propuesta, al tiempo que animan a la ciudadanía a movilizarse para “evitar que el patrimonio de todos sea puesto en manos del interés de unos pocos”.