Los peligros del fracking no son sólo medioambientales
La técnica conocida como fracking (extraer gas natural o petróleo incrustado en rocas del interior de la tierra) cada vez va a ser más usada por las compañías energéticas. Pero, del mismo modo que aumentan las peticiones para llevar a cabo dicha técnica, aumentan los ciudadanos que se posicionan en contra al considerarla una aberración medioambiental.

Los riesgos son diversos y, por desgracia, no siempre se pueden controlar. (¿No recuerda a la extracción de petróleo en aguas profundas, en las que se toman las medidas de seguridad oportunas, pero que casi siempre acaban en vertido?) Entre los riesgos del fracking, se encuentran que puede contaminar el agua de los acuíferos, producir la muerte a algunos animales o producirse fugas de metano que acaben, incluso, en explosión.

Activistas de grupos ecologistas afirman que es lo que ha ocurrido en Pennsylvania, en un vídeo que ha tenido cierta repercusión en YouTube donde una cerilla acercada a la pila del agua corriente produce una llama causada por el metano que se ha escapado de una planta de extracción de gas con el método de fracking.

En diferentes lugares del mundo se está produciendo una lucha entre detractores y defensores de esta forma de extracción de combustibles fósiles. En Gran Bretaña, después de que dicha práctica se suspendió hace un año porque el método se vinculó a una serie de pequeños terremotos que se produjeron en Lancashire, la compañía quiere volver a intentarlo. El Departamento de Energía y Cambio Climático británico estudia el caso.

En Álava, España, colectivos como la plataforma Fracking ez Araba han comenzado las protestas antes, incluso, de que comience la extracción, cuando aún se están pidiendo los permisos para llevarla a cabo. Se trata, sobre todo, de informar a la opinión pública del riesgo que corre toda la población. El objetivo final de esta asociación es que todos los ayuntamientos se declaren como lugar libre de esta forma de extracción de gas natural.