Los perros callejeros invaden Moscú
La ciudad de Moscú tiene un problema con los perros callejeros, perros abandonados que vagan por las calles e, incluso, por los túneles y los vagones del metro. Hay un plan para atrapar a todos estos animales y trasladarlos a unas instalaciones que se encuentran a unos 250 kilómetros de la capital de Rusia. Una medida que ha sido criticada por los grupos en favor de los derechos de los animales. Pero la situación es complicada: hay, aproximadamente, 26.000 perros callejeros en Moscú.

No sólo las asociaciones en defensa de los animales están contra esta medida. Algunos actores y músicos célebres también han pedido que se busque otra solución. El actor Yevgeny Mironov, muy conocido en el país, comparó las instalaciones de la región de Yaroslavl con un campo de concentración.

Los perros callejeros de Moscú han llegado a un estado tal de autonomía que pueden ser capaces de dormir en las estaciones de los trenes del famoso metro de Moscú. Se han visto algunos montados en los vagones. En los asientos. Y no lo ceden a viejecitas desamparadas ni a las embarazadas. Se han formado manadas que pueden llegar a atacar a los seres humanos.

El problema, pues, existe. No se puede negar. Lo que se discute es la forma de solucionarlo. En otro de los países surgido de la escisión de la antigua Unión Soviética, Kirguistán, su policía tenía la intención de matar a disparos a los diez mil perros callejeros que pululaban por sus calles.

Los grupos de defensa de los derechos de los animales advierten de que las instalaciones que alberguen a los perros pueden convertirse en un hervidero de enfermedades. Además, si se quiere gestionar correctamente el transporte fuera de la ciudad, los animales deberían estar en cuarentena durante un mes, algo inviable en la ciudad de Moscú. Si no se hace esto, un solo perro enfermo puede contagiar a todo el grupo.

El vicealcalde de Moscú, Viktor Biryukov, ha prometido revisar los planes de deportación de los perros.