Los perros que se persiguen la cola podrían sufrir trastornos obsesivos
Además de ser el momento perfecto para un vídeo viral en Youtube o la gracia de turno de nuestro mejor amigo, que un perro se persiga la cola podría esconder algo más serio. Según un nuevo estudio, jugar a cogerse el rabo o perseguir a los coches son un claro síntoma de que el animal está sufriendo un trastorno obsesivo compulsivo (TOC) similar al que padecemos los humanos.

Investigadores de la Universidad de Helsinki han hallado que perseguirse la cola puede estar influido no sólo por la genética (algunos tics son característicos de razas concretas), sino también por factores ambientales como la dieta o el cuidado de la madre. En concreto, el trabajo encontró que los perros más tímidos y miedosos ante los ruidos fuertes eran más susceptibles a padecer estos trastornos.

Al igual que ocurre con las personas, el comportamiento compulsivo en perros está relacionado con las acciones que se repiten una y otra vez, pero en lugar de concretarse en un orden excesivo, en comprobar que una puerta está cerrada varias veces o en lavarse las manos sin cesar, los animales persiguen sombras, luces, lamerse hasta llegar a la alopecia o a autolesionarse o pasear de forma compulsiva.

La investigación también pudo comprobar que los suplementos nutricionales de vitaminas y minerales ayudaban a reducir la intensidad de los ataques compulsivos en los perros estudiados de distintas razas, como los bulls terriers o los pastores alemanes. Aún así, los autores del trabajo advierten que no hay relación causal entre estos suplementos y la disminución de estos comportamientos. Sin embargo, “los resultados preliminares sí que son curiosamente similares a los que se han observado en humanos que padecen el TOC”, afirman.

Si en ocasiones aprendemos de las enfermedades de los animales para conocernos mejor, tanto de las mentales como de las físicas, en este caso ha sido al contrario. Gracias al muy estudiado TOC en humanos, se ha revelado que ellos podrían sufrirlo igualmente. Eso sí, una vez demostrado, la investigación puede beneficiarse del estudio de este tipo de trastorno en animales como modelo para estudiar su base genética en humanos.