Los pervertidos pingüinos
A principios del siglo XX, el oficial médico que acompañaba al Capitán Scott en sus expediciones a la Antártida, George Levick, tomaba nota del comportamiento de los pingüinos, entonces, animales poco conocidos. Pero sus transcripciones aún no habían sido publicadas. Los pingüinos eran considerados unos pervertidos.

Más de un siglo después, se pueden leer las impresiones de Levick, que quedó desconcertado por el comportamiento sexual del pingüino adelaida. De hecho, para que no pudiera leerlas cualquier persona, escribía en griego. En sus notas, Levick desvela prácticas homosexuales, intentos de aparearse con crías o, incluso, con hembras muertas. El médico cita a los pingüinos como “machos depravados”.

Evidentemente, para la sociedad puritana de la época, las descripciones eran escandalosas y no se publicaron. Pero ahora los científicos entienden esos comportamientos. El Museo de Historia Natural de Londres acaba de publicar una versión completa del estudio inédito.

Según consta en el artículo, el científico quedó escandalizado por lo que describió como actos sexuales “depravados” de machos “vándalos” que se apareaban con hembras muertas.

A su regreso a Reino Unido, Levick intentó publicar un documento titulado La historia natural de los pingüinos adelia, pero, de acuerdo con Douglas Russell, especialista en huevos y nidos del Museo de Historia Natural, era demasiado escandaloso para la época. Aunque se tratara de pingüinos.

Sin embargo, el trabajo de Levick tiene gran valor porque consiguió relatar de forma muy gráfica la conducta sexual de los pingüinos adelaida. La sección que trataba sobre la conducta sexual no se incluyó en el documento oficial. Pero el encargado de conservación de la zoología del museo, Sidney Harmer, distribuyó cien copias de la versión completa entre un grupo de científicos.

¿Los pingüinos son necrófilos? Lo que ocurre es que los machos ven a las hembras en una posición que les causa una reacción sexual, sin saber si están vivas o no. Lo terrible es que pueden llevar muertas desde la anterior temporada de apareamiento.

Sólo dos de esos cien ejemplares originales de Levick que salvó Russell sobrevivieron. Ahora se ha publicado una reinterpretación de los descubrimientos del explorador en la revista Polar Records. Russell encontró el documento por casualidad. El original, lleva por título Los hábitos sexuales de los pingüinos Adelia, no publicar.

El informe y las notas escritas a mano por Levick se exhiben en el Museo de Historia Natural de Londres por primera vez.