Los pesticidas pueden afectar al feto
No hay ninguna duda de que los pestiidas químicos son muy perjudiciales para el medio ambiente. Los suelos, a la larga, se vuelven menos fértiles, y los propios cultivos son de peor calidad, menos sanos, pierden propiedades. No es algo que afecte gravemente a una personas adulta y sanas, pero los niños y las embarazadas pueden correr un grave riesgo si se exponen a estos productos químicos demasiado tiempo.

Diversos estudios científicos lo afirman. Los pesticidas son perjudiciales para el feto y pueden afectar negativamente a su desarrollo. Así se desprende de estudios publicados por la Organic Trade Association de Estados Unidos. Se trata de tres estudios independientes en los que se demuestra que las madres en gestación expuestas a pesticidas agrícolas comunes, paren hijos más propensos a experimentar a largo plazo una serie de efectos perjudiciales en su desarrollo cognitivo, como, por ejemplo, un coeficiente intelectual inferior, un menor razonamiento lógico o una disminución de la memoria.

Una exposición constante y de larga duración a estos plaguicidas durante la etapa de gestación en el vientre de la madre supone aumentar el riesgo para el bebé. Hay más probabilidades de contraer una serie de enfermedades que sólo se manifiestan al cabo de algunos años.

Además, hay que tener en cuenta que las mujeres comen más durante el embarazo para alimentar al feto. Así, si se reduce la exposición a los pesticidas y se opta por comer alimentos orgánicos, las probabilidades de que se desarrollen esas enfermedades se reducen al mínimo. Así lo ha señalado el doctor Chensheng Lu, del Departamento de Salud Ambiental en la Escuela de Salud Pública de Harvard.

La producción orgánica o ecológica no usa fertilizantes tóxicos y persistentes ni plaguicidas sintéticos. Los alimentos producidos orgánicamente también deben ser producidos sin el uso de antibióticos, hormonas sintéticas, la ingeniería genética y otras prácticas que aún no se han demostrado que sean inocuas para el ser humano. Los alimentos orgánicos son procesados sin ingredientes artificiales, conservantes o irradiación para mantener la integridad de los alimentos. Buenos para el medio ambiente y buenos para la salud.