Los prados marinos purifican los océanos
Los prados marinos son claves en la auto renovación de las aguas que realizan los océanos y mares, respondiendo así a una contaminación cada vez más importante que amenaza su equilibrio de forma constante.

Según un nuevo estudio publicado ayer en la revista Science, los prados de algas logran reducir las bacterias contaminantes en mares y océanos en un buen porcentaje, por lo que su función es fundamental para el mantenimiento de la biodiversidad marina.

El efecto purificante de las algas no siempre se produce, lógicamente, sobre todo cuando hay desequilibrios, en la mayoría de los casos provocados por la polución que introducimos en los mares. Es el caso, por ejemplo, de la contaminación con fertilizantes que llegan a través del río, ocasionando un grave desequilibrio en las costas a consecuencia del boom de algas provocado.

Sin embargo, no dejar de ser una excepción, lamentablemente demasiado común, pero ajena, es decir, contraria al equilibrio natural del ecosistema marino, en cuyo mantenimiento las algas son una pieza fundamental.

De hecho, ya se sabía desde hacía tiempo cual era el poder purificador de los prados de algas, si bien este estudio establece un porcentaje que concreta de forma muy positiva dicha contribución a la salud de las aguas.

Los prados marinos purifican los océanos
De acuerdo con el estudio elaborado por investigadores de la Universidad de Cornell (Nueva York), en efecto, las zonas acuáticas con prados marinos registran hasta la mitad de polución que el resto. En otras palabras,

La importancia de este estudio es el establecimiento de una cifra orientativa de actuación purificadora, explica Joleah Lamb, líder de la investigación:

Parece que los prados marinos combaten las bacterias, y este es el primer estudio que evalúa cómo ese ecosistema costero alivia las enfermedades asociadas a los organismos marinos.

Polución marina creciente

¿Pero, por qué los mares no pueden limpiarse de forma eficiente, como lo han hecho hasta ahora? Según la teoría del ciclo del agua, ésta se renueva constantemente. Si bien el agua siempre es la misma desde hace millones de años, su limpieza constante la debemos a este equilibrio que se produce gracias a su movimiento constante, dentro de unas condiciones determinadas.

Los prados marinos purifican los océanos
Un equilibrio que, lamentablemente, peligra cada vez más, y lo hace sobre todo a consecuencia de la polución y del desequilibrio en su distribución que produce el fenómeno de la desertización, así como el aumento del nivel de agua de los mares y océanos.

Basuras de todo tipo acaban en sus aguas, tanto sustancias que se disuelven a las mismas como en forma de desechos plásticos, y por mucho que la biodegradación ayude con una parte de ellas y el ciclo del agua vaya haciendo su trabajo, el impacto ambiental de la polución en todas sus formas está poniendo contra las cuerdas los ecosistemas marinos.

De igual manera, lo hace con nosotros. En una expedición que realizó el mismo equipo para analizar la salud de los corales quedó patente dicha asociación. “Experimenté de primera mano como las amenazas a la salud de los humanos y de los corales están relacionadas”, apunta Drew Harvell, biólogo de la Universidad de Cornell.

Los prados marinos purifican los océanos
En efecto, Harvell participó en otro estudio antes de hacerlo en éste, llevado a cabo en las islas Spermonde, en Indonesia, y en el que se analizaron corales enfermos, concretamente de disentería y de fiebre tifoidea.

Las algas, grandes purificadoras

Cuando el equipo volvió a estas polucionadas islas, en cuyas playas se vierten aguas residuales y residuos sólidos, contaba con el material necesario para analizar su nivel de contaminación.

Su intención era analizar el riesgo de contaminación en las aguas, y como resultado descubrieron, por un lado, la relación tan estrecha que había entre la salud de los corales y la salubridad de las playas. En concreto, concluyeron que las playas tenían un riesgo de contaminación importante analizando el género “enterococcus”, cuya presencia se asocia a patologías y polución.

Asimismo, la mayor o menor presencia de estas bacterias es un estándar que utiliza la Agencia de Protección Ambiental de Estados Unidos para analizar la contaminación de las aguas, y el resultado no ofrecía lugar a dudas.

Los prados marinos purifican los océanos
Las muestras dejaron bien claro que el agua de las playas multiplicaba por diez los niveles de exposición considerados normales, salvo en las áreas donde había prados marinos, en los que los niveles eran inferiores a dicho estándar.

Un océano hermoso pero polucionado

Aunque las aguas se veían limpias, con una coloración preciosa, en realidad estaban contaminadas. Gracias a las pruebas, por lo tanto, se pudo comprobar cómo los ojos engañan, así como el papel purificador que realizan las algas cuando forman prados marinos.

Un hallazgo que, así lo esperan los científicos, ayude a entender la importancia de proteger los prados marinos, cuya superficie desde 1990 se está reduciendo de media un 7 por ciento anual.

“Las pruebas nos mostraron lo que había en el agua. El océano se veía hermoso, pero en realidad estaba lleno de peligrosa contaminación”, constató el equipo de Lamb, que también analizó miles de corales, llegando a la misma conclusión.

Los prados marinos purifican los océanos
Igualmente, se apreció una significativa diferencia entre los arrecifes cercanos a prados marinos de aquellos que no lo estaban. Es fácil adivinar que, en efecto, los primeros registraban la mitad de enfermedades que los que se encontraban en otras zonas, más contaminadas.

Además de la alteración del ecosistema que implica la polución, la conservación de los corales en particular tiene un gran impacto a nivel de salud y también económico, puesto que “millones de personas dependen de arrecifes de coral sanos para su comida, ingresos y cultura”, concluyen los científicos.