Los problemas del mar Muerto
El mar Muerto es un lago de características muy especiales. Es salado y está situado a 416,5 metros bajo el nivel del mar. Tiene unos 80 kilómetros de largo y un ancho máximo de unos 16 kilómetros. Recibe agua del río Jordán y de otras fuentes menores. La escasa precipitación de la región y la evaporación hacen que el caudal del mar Muerto varíe mucho.

Científicos relacionados con la ecología estudian el mar Muerto desde hace muchos años. Puede señalar muchas claves de lo que ocurrirá en el futuro en todo el planeta. Una de las últimas investigaciones es un proyecto de perforación dirigido por investigadores de la Universidad de Tel Aviv y la Universidad Hebrea de Jerusalén que ha revelado que los niveles del agua del lago han subido y bajado cientos de metros durante los últimos 200.000 años.

El equipo de Zvi Ben-Avraham y Mordechai Stein perforó 460 metros bajo el fondo del lago para extraer sedimentos que abarcan 200.000 años. El material obtenido reveló las condiciones climáticas del pasado en la región y, lo que es más importante, puede ayudar a pronosticar cambios futuros.

Las capas de sal indican varios períodos de sequía y muy poca lluvia, lo que hizo que el agua retrocediera y la sal se concentrara en el centro del lago. Durante el último periodo interglaciar, hace unos 120.000 años, el mar Muerto estuvo a punto de secarse por completo. Otro período de sequía extrema fue hace unos 13.000 años.

En la actualidad, el mar Muerto se encuentra a 426 metros bajo el nivel del mar, pero se encoge con rapidez, aunque aún no hay motivos de preocupación. En todo caso, a diferencia de épocas pasadas, en la actualidad el lago se ve amenazado por la actividad humana.

El Mar Muerto imita un período de sequía severa que no está provocado por el clima, sino por el consumo humano de agua. Cada vez se extrae más agua del río Jordán, que abastece al mar Muerto.

Pero no es el único problema que afronta el lago. En un estudio anterior, se comprobó que la atmósfera que cubre el Mar Muerto está sobrecargada de mercurio oxidado, lo que resulta un peligro porque, en esta forma, se deposita rápidamente en el medio ambiente.