Los ricos contaminan más
Las familias ricas de Francia contaminan dos veces y media más que los pobres, según un estudio publicado por el Instituto Nacional de Estadística y de Estudios Económicos (INSEE). En concreto, el 20% de los hogares más ricos provocan, a causa de sus compras, el 29% de las emisiones de dióxido de carbono que producen las familias, mientras que la gente humilde sólo contamina entre el 11 y el 20%. O sea, que consumir también contamina. Este dato es, hasta cierto punto, lógico. ¿Habría que empezar a gravar a los que más contaminen? Una tercera parte de las emisiones de CO2 del país proviene de los hogares, un total de 130 millones de toneladas que son generadas por la combustión de hidrocarburos (gasolina, petróleo, gas) utilizados por la gente para desplazarse y calentarse. El resto de emisiones, 280 millones de toneladas, son emitidos por la industria.

El estudio se refiere a la sociedad francesa, pero es aplicable en muchos aspectos a cualquier país con un modo de vida parecido, y sin duda lo es a cualquier país de Europa occidental. En el estudio hay otros muchos datos de interés. Francia genera el 3% del PIB mundial, pero sus emisiones de dióxido de carbono sólo representan el 1,3% de las emisiones mundiales. Aunque es uno de los países más desarrollados económicamente, no es muy contaminante, principalmente porque el 90% de su energía proviene de fuentes limpias, sobre todo, de la energía nuclear. Con todo, los franceses emiten casi 410 millones de toneladas de dióxido de carbono, es decir 6,7 toneladas por año per cápita.

Respecto a lo que consume la gente directamente, la mayor parte de la energía la gastan en calentarse y moverse: el 34% de las emisiones de dióxido de carbono se producen en las viviendas y el 31% en el transporte. En cambio, las emisiones que se producen en el tiempo de ocio (hoteles, cafés y restaurantes) son menos: sólo suponen el 9%, lo que representa el 15% del consumo total. Las emisiones varían según el tamaño de la familia, pero está claro que cuanta más gente vive en una casa, más se ahorra en energía. Por tanto, los que viven solos emiten más CO2 que los que viven con otras personas.