Los terribles efectos del cambio climático en las especies tropicales
Poner los puntos sobre las íes parece ser la intención de Camilo Mora, un reputado experto en cambio climático, a la hora de hacernos entender que el cambio climático va mucho más allá del consabido deshielo de los polos. En contra de lo que suele creerse, los efectos del calentamiento global se sufrirán primero en los trópicos.

Mora sostiene esta curiosa tesis desde que, siendo profesor y científico de la Univrsidad de Hawái, en Estados Unidos realizara un estudio -publicado en la revista Nature- sobre los efectos del cambio climático. Aunque, en realidad, no es tan extraña, si atendemos a sus explicaciones.

El razonamiento es sencillo. No hay paradoja alguna en su idea, al menos no si atendemos a su argumentación. Según sostiene, las especies tropicales tienen más problemas de adaptación a cambios climáticos, por lo que son más vulnerables a cambios de todo tipo, incluso a los más pequeños. Por contra, en los polos a menudo hay cambios drásticos en la temperatura, siempre han existido, por lo que las especies ya se han adaptado a ellos.

Aves marinas, a salvo

Los corales son un ejemplo dramático de los destrozos que se esperan en hábitats acuáticos propios de áreas cálidas. De acuerdo con Mora, los corales y sus ecosistemas al completo están en jaque con tan sólo un pequeño cambio de temperatura. No hay posibilidad de adaptarse para estas especies de fauna y flora oceánica, pues los cambios son demasiado rápidos.

Esas nuevas condiciones que traerán los efectos del cambio climático supondrán el fin de la mayoría de las especies actuales. En torno al 75 por ciento de ellas podría extinguirse entre 2100 y 2200, llevando a extinciones masivas en condiciones inéditas. Pero hay una excepción: las aves marinas, un grupo que saldará ganando, en comparación con otros grupos de animales.

Los terribles efectos del cambio climático en las especies tropicales
Su secreto no es otro que, de nuevo, la capacidad de adaptación gracias a su movilidad y a que suelen vivir en latitudes altas, si bien a la larga sufrirán los cambios. De hecho, los cambios no habrá quien los frene. Que lleguen antes o después dependerá de la mayor o menor voracidad de las emisiones de gases de efecto invernadero.