Los tomates son rojos y comestibles gracias al meteorito que acabó con los dinosaurios
¿Por qué la madre naturaleza nos regala unos tomates tan rojos y apetecibles? Científicos que han analizado el genoma del tomate han encontrado una curiosa explicación al color rojo de esta hortaliza. Según un artículo publicado en la revista Nature, el famoso meteorito que hirió de muerte a los dinosaurios hace unos 65 millones de años ocasionó unas durísimas condiciones ambientales que también amenazaron la supervivencia de las especies vegetales, haciéndolas reaccionar a la desesperada y provocando transformaciones radicales. Ocurrió con la manzana, que tuvo que adaptar su genética a aquel entorno infernal para asegurar su supervivencia, y según sabemos ahora, también este estrés ambiental fue el responsable del color rojo de los tomates.

Cuando el supuesto meteorito del Yucatán impactó en las inmediaciones de esta península nada volvió a ser como antes. Entre otras cosas, fue entonces cuando las plantas, antepasados de muchas de las actuales iniciaron grandes cambios. En el caso del antecedente de la planta del tomate, ésta varió su genoma hasta multiplicarlo por tres.

Debido a aquel cambio genético, el tatarabuelo de los tomateros actuales perdió algunos componentes de su genoma, como los responsables de su color y tamaño. Aquel ancestro del tomate mutó su color y su tamaño, es decir, pasó a ser más pequeño y acabó pintado de rojo.

El estudio no ha conseguido averiguar de qué color era antes el tomate. Sólo se sabe que no era rojo, pero el color exacto que tuvo anteriormente es un completo misterio.

Otra de las mutaciones que sufrió el tomate al deshacerse del material genético que no le ayudaba para la supervivencia fue la pérdida de los genes responsables de la fabricación de algunas toxinas. Lógicamente, el resultado lo convirtió en un vegetal que proporcionaba frutos comestibles, a la par que vistosos.