Los tranvías son el mejor transporte para la ciudad
La ciudad de Barcelona ha ido creciendo durante los últimos años hasta el punto de que moverse por la ciudad en coche se ha convertido en una odisea. Muchos ecologistas aclaman que se apuesta decididamente por que el tranvía se implante de forma generalizada en los centros urbanos de nuestras ciudades. La mejor forma de reducir la densidad del tráfico, la contaminación y facilitar la movilidad urbana es potenciando el transporte público. Si por algo se caracteriza el transporte público en Europa es por la presencia del tranvía en la estructura urbana de numerosas áreas metropolitanas. El tranvía está presente en más de 280 ciudades europeas, circulando sobre 11.000 km de vías.

En Europa el 60% de las ciudades de más de 150.000 habitantes disponen de un transporte urbano ferroviario y el tranvía forma parte del 80% de las redes de transporte urbano.

En Dublín, Munich, Frankfurt, Burdeos, Estrasburgo, Berlín, Viena, Praga, Amsterdam, Atenas, Budapest, Milán, Roma, Zurich, Lisboa, Zaragoza, Estambul y Oslo, han implantado nuevas redes de tranvía por el centro de sus ciudades. Además, la reintroducción del tranvía en Europa ha contado con una enorme aceptación ciudadana.

El tranvía se postula como una opción de transporte recomendada que nos permite enfrentar los problemas cotidianos de contaminación, cambio climático, siniestralidad y congestión permanente. También es un modo de transporte ferroviario óptimo para repartir el transporte público en ciudades de tamaño considerable. Sus principales características son:

– Una capacidad de transporte intermedia (menos que un tren de Cercanías pero más que el autobús). Un tranvía con doble composición puede transportar lo mismo que 4 autobuses o 175 automóviles.
– Al funcionar con electricidad no emite contaminantes atmosféricos directamente y genera poco ruido.
– Tiene un consumo energético relativamente reducido. Un tranvía consume 360 kwh, mientras que 4 autobuses consumen 716 kwh y 175 coches 5.500 kwh.
– Al utilizar en muchos casos vías públicas preexistentes tiene un coste de infraestructura muy inferior al metro o al tren, que necesitan pasar por debajo del suelo.
– Ocupa normalmente espacio viario pero no interfiere con otros modos de transporte en los cruces.
– Al circular en superficie tiene fácil accesibilidad y posibilita la conexión con los otros medios.
– Se caracteriza por tener una aceptable velocidad, especialmente si no tiene que pararse en muchos semáforos. La velocidad media suele ser entre 20 y 30 km/h.
– Mantiene la regularidad, seguridad y fiabilidad característica de los medios ferroviarios.