Luchar contra la contaminación es reducir el déficit
La Agencia Europea de Medio Ambiente (European Environment Agency, EEA) ha elaborado un informe sobre el coste de la contaminación, un informe que deberían leerse todos los líderes políticos europeos, tan preocupados por disminuir gastos en cualquier ámbito. En este caso, no sólo reducirían el gasto para la administración pública, sino que aumentarían la calidad de vida de los ciudadanos. Luchar por reducir la contaminación es luchar por reducir el déficit.

El informe ha usado un sistema para calcular de un modo sencillo el coste de la polución en términos monetarios, el único idioma que, en definitiva, entienden la mayoría de los políticos. Se han medido sustancias emitidas por el sector industrial, como el amoniaco (NH3), los óxidos de nitrógeno (NOx), el metano y compuestos orgánicos volátiles (COV), las partículas en suspensión (PM10) y los óxidos de azufre (SOx); metales pesados​​ como el arsénico, el cadmio, el cromo, el plomo, el mercurio o el níquel; microcontaminantes orgánicos como el benceno, algunas dioxinas y los hidrocarburos aromáticos policíclicos (HAP); o el dióxido de carbono (CO2).

El resultado de este estudio arroja datos terribles. La contaminación cuesta a Europa entre 102.000 millones y 169.000 millones de euros al año. O, dicho de otra forma, entre 200 y 330 euros a cada ciudadano europeo. Este es el del daño al medio ambiente y a la salud de los ciudadanos causados por la contaminación atmosférica del sector industrial en Europa durante 2009.

La Agencia Europea de Medio Ambiente ha analizado, para calcular esta cifra, las diez mil industrias más grandes de Europa. De éstas, 191 provocan la mitad de los daños. En su mayor parte son de centrales eléctricas térmicas (que funcionan con carbón). Las instalaciones españolas ocupan el séptimo lugar entre las que más costes provocan, con doce plantas entre las más nocivas. El informe no incluye ciertos datos que hubieran aumentado los costes. Es decir, que, en realidad, la contaminación cuesta aún más a los europeos.

Y, hablando de crisis económica y de recortes, de las diez instalaciones más contaminantes de Europa, la mitad se encuentran en Alemania: PGE Elektrownia Belchatów (Rogowiec, Polonia), TETs Maritsa iztok 2’EAD (Kovachevo, Bulgaria), Vattenfall Europe Generation AG Kraftwerk Jänschwalde (Peitz, Alemania), RWE Power AG Bergheim (Bergheim, Alemania), Drax Power Limited (Selby, Reino Unido), Complexul Energetic Turceni (Turceni, Rumanía), RWE Power AG Eschweiler (Eschweiler, Alemania), RWE Power AG Kraftwerk Neurath (Grevenbroich, Alemania), RWE Power AG Kraftwerk Frimmersdorf (Grevenbroich, Alemania) y PGE Elektrownia Turów (Bogatynia, Polonia).

Alemania pide recortes al resto de países europeos. Es hora de pedirle a Alemania que recorte en contaminación.