Madrid, olímpico en contaminación
El Ayuntamiento de Madrid vuelve a ser candidata para albergar los Juegos Olímpicos, mientras sus ciudadanos respiran aire cada vez más contaminado. La excusa de la falta de dinero vale para la lucha contra la polución, pero no cuando lo que interesa es luchar por ser olímpico. Madrid ya es olímpica: en atascos de tráfico.

A este respecto, la organización Ecologistas en Acción señala que la capital de España no cumple con los requisitos de calidad del aire para albergar los Juegos Olímpicos de 2020 y ha criticado que Madrid 2020 mienta en sus respuestas al cuestionario del Comité Olímpico. En su opinión, son falsas las afirmaciones de que Madrid cumple con los requisitos de Calidad de Aire tanto de la Unión Europea como de la Organización Mundial de la Salud (OMS), cuando precisamente el año 2011 se incumplieron los limites para los tres contaminantes principales, dióxido de nitrógeno, partículas en suspensión y ozono troposférico, y, por otra parte, se ha pedido una moratoria a la Unión Europea para tener más tiempo para atajar el problema.

Según los datos obtenidos directamente de la red de medición de Calidad del Aire de Madrid consultados por Ecologistas en Acción, la zona de la Villa Olímpica es una de las zonas de Madrid más perjudicadas por el ozono troposférico, con valores en la estación de Juan Carlos I de incluso 42 superaciones octohorarias del valor límite legal de la UE (120 microgramos por metro cúbico). Es, de hecho, una de las tres estaciones donde se superó el límite de aviso a la población.

Además, según los mismos datos, los del propio Ayuntamiento, la estación de Fernández Ladreda, no muy lejos de las sedes olímpicas de la zona del río Manzanares, es una de las áreas mas contaminadas de Madrid. El pasado año marcó un récord en la media anual de dióxido de nitrógeno, con 63 microgramos por metro cúbico.

La estación de Plaza de España, en el centro de la ciudad, marcó una media anual de 51 microgramos por metro cúbico, cuando el límite legal para la UE se ha fijado en 40 microgramos por metro cúbico.

El Ayuntamiento de Madrid niega el problema de la contaminación atmosférica y, por tanto, no va a intentar solucionarlo. Claro que, siendo la actual alcaldesa, la anterior concejala de Medio Ambiente, todo se explica.