Mapa de la biodiversidad mundial de gran exactitud para conservar especies en peligro de extinción
Por maltrecho que ande el planeta, el globo entero bulle de purita vida por los cuatro costados, pero hasta ahora ningún mapa lo había reflejado con tanta exactitud. Han sido investigadores estadounidenses los que acaban de publicar unos mapas sobre la biodiversidad mundial que marcan un hito de precisión, con una exactitud hasta 100 veces mayor que la lograda por trabajos anteriores.

Lejos de ser únicamente una filigrana de la cartografía, los mapas quieren ayudar a la salvación del planeta, entendido como el hogar de todos. De hecho, constituye una herramienta de gran ayuda para identificar puntos prioritarios de conservación animal en todo el mundo.

El por qué de este proyecto tiene mucho que ver con la intención de sus creadores de conseguir un mundo mejor. En concreto, el equipo científico dirigido por Clinton Jenkings, de la Universidad de Carolina del Norte, busca no tanto admirar con la profusión de detalles, sino impulsar la protección de las especies en peligro de extinción.

Colores rojos y amarillos

La identificación de áreas de la biodiversidad es fundamental para saber emplear de un modo eficiente los recursos conservacionistas, según explican en la publicación del estudio en la revista Proceedings of the National Academy of Sciences (PNAS).

En concreto, los colores cálidos (rojos y amarillos) del mapa señalan las áreas con la diversidad animal más rica del planeta, unos datos muy gráficos que en realidad acompañan a otros muchos de los que consta este minucioso estudio sobre la distribución de especies.

Mapa de la biodiversidad mundial de gran exactitud para conservar especies en peligro de extinción
Como puede verse en las imágenes, los trópicos atesoran mayor riqueza, pero los autores puntualizan que la distribución de pájaros, mamíferos y anfibios sigue patrones diferentes. Es decir, hallaremos la mayor variedad de anfibios en la Amazonas occidental, pero tendremos que desplazarnos a la cordillera de los Andes si deseamos contemplar infinitos tipos de aves. O, por ejemplo, a Brasil para ponernos las botas contando diferentes mamíferos.

En el estudio se han manejado datos de 21.000 especies de vertebrados y para la realización del mapa se emplearon datos de superficie de 10 por 10 kilómetros, 100 veces más preciso que los anteriores estudios. Una esfuerzo ímprobo para, como dice Jenkins, “saber dónde vive cada especie, cuáles son más vulnerables y dónde pueden dañarles nuestras acciones. Tenemos mejores datos y métodos de análisis. Ahora los hemos unido con propósitos conservacionistas”. Ahora, no hay excusas.