Científicos de la Universidad de Alicante (UA) han descubierto que la cantidad de agua que existe en el mar Mediterráneo varía cíclicamente entre el verano y el invierno, y han llegado a la conclusión de que en julio hay 250.000 millones de toneladas menos que en pleno invierno.

Los matemáticos de la UA José Manuel Ferrándiz, Isabel Vigo y David García explicaron que el peso del agua del Mediterráneo es de unos 4.000 billones de toneladas y que la pérdida entre enero y julio se explica por los procesos de evaporación y los menores aportes procedentes de las lluvias y de los ríos.

Los tres científicos, han logrado, por primera vez, “vigilar el peso” del Mediterráneo gracias al acuerdo de cooperación que, desde 2000, mantienen con la agencia espacial estadounidense NASA para la realización de estudios relacionados con el cambio climático.

Entre sus objetivos, los expertos de la UA pretenden determinar la incidencia del aumento global de temperatura y de los deshielos en el Mediterráneo aunque para conocerlo con precisión necesitarán contar con resultados de más años.

El conocimiento del peso del agua constituye una medida más objetiva que la observación del nivel del mar para averiguar si el Mediterráneo gana o pierde recurso líquido como consecuencia del cambio climático.

Según los expertos, esto se puede ver fácilmente en el hecho de que, pese a que hay 250.000 millones de toneladas menos en verano, paradójicamente el nivel del agua en el periodo estival es unos veinte centímetros superior con respecto a los meses de invierno.

Esta circunstancia se produce porque el agua se dilata por el aumento de la temperatura en verano y ocupa más volumen, aunque pesa menos.

Esas investigaciones permitieron también desvelar que desde 1993, la temperatura en superficie del Mediterráneo ha aumentado a razón de 0,075 grados centígrados anuales.

Este dato es “significativo”, según los expertos, debido a que se ha duplicado en la última década con respecto a la de 1980 y porque es cinco veces superior al calentamiento que registran, por término medio, el conjunto de los océanos del mundo (0,015 grados al año).