Mariquitas zombis que protegen a avispas
Cuandos dos seres vivos de diferentes especies se asocian para sacar un provecho mutuo se habla de simbiosis. Las aves que limpian (al tiempo que consiguen alimento) los dientes a los cocodrilos mientras éstos luchan contra su instinto natural de cerrar la boca y comerse a la presa es un típico ejemplo, muy visual, de simbiosis. En cambio, cuando es sólo uno de los organismos el que se aprovecha, se habla de parasitismo.

La diferencia entre los dos conceptos a veces es muy leve. Los científicos han descubierto recientemente un nuevo caso asociación entre dos especies diferentes. Se trata de una avispa parásita que se protege de los depredadores escondiéndose en las mariquitas. Pero no sólo eso, sino que las teledirige, controlándolas “mentalmente”.

La avispa hipnotizadora es la especie Dinocampuscoccinellae. Las hembras de esta avispa depositan sus huevos dentro del sistema circulatorio de las mariquitas. Una vez allí dentro, la larva se alimenta de los tejidos internos y los órganos de la mariquita hasta que madura lo suficiente para salir al exterior a través del abdomen. Con todo, la mariquita no muere, sino que queda paralizada y sirve como capullo a la avispa.

¿Para qué este complicado y cruel proceso? Porque el veneno de la avispa no hace que muera la mariquita, sino que se mueva nerviosamente y se contraiga y haga extraños movimientos que alejan a los depredadores.

Jacques Brodeur, Maure Fanny y otros investigadores de la Universidad de Montreal (Canadá) descubrieron que el capullo de una avispa protegido por una mariquita viva no era tan apetitoso para los depredadores como el capullo que se encontraba cubierto por mariquitas muertas. Así, la mariquita, sin saberlo y envenenada, trabaja como guardaespaldas de la avispa.

Lo más curioso de todo es que esto no siempre supone la muerte para la mariquita. Alrededor del 25% de ellas, de acuerdo con los investigadores, se recupera del estado de zombi, de estar entre la vida y la muerte por un espacio de tiempo, y logra sobrevivir. Un extraño caso de parasitismo, en definitiva.