Si es gracioso ver a unos cuantos patos caminando, cuando son miles y van tan conjuntados, la estampa ya es de película. El único inconveniente es que este insólito rebaño de más de 5.000 ánades atravesó las calles de la ciudad china de Taizhou en hora punta.

Calles colapsadas, tráfico detenido, conductores y viandantes completamente alucinados. Entre molestos y divertidos, no daban crédito a lo que tenían delante de sus ojos. Aquellos patos no volaban, iban a pata, por lo que en realidad no eran una bandada, más bien parecían un enorme rebaño de ovejas en plena trashumancia…¿Pero, de dónde salieron, y adónde iban tan ruidosos y ordenados?

¿Acaso reivindicaban sus derechos a una vida en libertad? ¿Se estaban fugando de una granja? Lo cierto es que durante buena parte del año sí viven en ella, pero no necesitan escapar porque, precisamente, estaban caminando hacia un enclave silvestre situado a varios kilómetros, donde poder disfrutar de comida y entorno naturales. Ésta es una costumbre tradicional de la provincia de Zheijiang, pero no por ello deja de sorprender que se adueñen de las calles de forma tan inesperada. ¿Y cómo no?

La espectacularidad provocada por el traslado es, simplemente, lo que pasa cuando Hong Minshun, un anciano granjero, dedide que ha llegado el día de que sus patitos hagan un poco de ejercicio y pasen una temporadita en contacto con la naturaleza. El revuelo ocasionado mereció la pena, porque todo transcurrió sin incidentes, y el estanque al que fueron estaba esperándoles con su agua fresca y limpia y sus recursos naturales intactos, listos para que la emprendieran a picotazos para buscar alimento.

Sólo con una caña logró controlarlos y, atención, sin que se le perdiera ninguno. O eso dice él, porque un momento de despiste lo tiene cualquiera y, por muy obedientes que sean, contar 5.000 patos no es tarea sencilla…