Masiva reforestación en la costa destruida de Fukushima
La provincia de Fukushima quedó arrasada tras el terremoto y maremoto sufridos en Japón en 2011. El tsunami barrió más de 200 kilómetros de costa, lo que significó que, además de las pérdidas humanas, materiales y del accidente en su central nuclear, borró del mapa 3.600 hectáreas de bosques que ahora están reforestándose gracias a la ayuda de miles de voluntarios.

Alrededor de 20.000 árboles han sido ya plantados en memoria de las víctimas en el término municipal de Minamisoma, localidad duramente castigada por el desastre cercana a la central nuclear de Fukushima. Igualmente, otras zonas del sureste del país han comenzado a repoblar sus respectivas costas.

Además de buscarse la repoblación de los bosques por un simple valor ambiental, se pretende restaurar la función práctica que cumplían antes de la tragedia como barrera natural entre el mar y las poblaciones costeras.

Un bosque protector

La plantación de pequeños árboles a unos 200 metros del mar se hizo en un área en la que también se construye un muro de contención como protección adicional a la que se espera obtener de los propios árboles cuando crezcan en los próximos años.

La fabricación del dique se está llevando a cabo con material procedente de los escombros que provocó el mortífero tsunami que causó cerca de 18.500 muertos. Entre el bosque y el muro se espera obtener un escudo protector eficaz en caso de volver a sufrirse un nuevo tsunami, ya que debilitará la fuerza del agua.

Masiva reforestación en la costa destruida de Fukushima
Además de esta doble función ambiental y preventiva, se espera poder convertir tierras estériles en campos de cultivo que permitan dar trabajo a los damnificados. El problema será que los cultivos sufran la radioactividad procedente de las fugas que todavía están produciéndose en la central nuclear siniestrada, con todo lo que ello supondría.