Medida contra la contaminación: encarecer el transporte público
La indignación ciudadana (como la contaminación) supera en Madrid niveles difícilmente aguantables (y se contagia al resto de España). Las redes sociales echan chispas: #TarifazoMadrid ha sido trending topic (TT) en Twitter. La presidenta de la Comunidad de Madrid ha informado que el metro subirá un 11% en mayo.

Precisamente en una ciudad como Madrid, con permanentes problemas de contaminación, las autoridades deciden subir el precio de un transporte público que, además, no contamina. Es casi como aconsejar a los ciudadanos que cojan el coche. Los grupos ecologistas ya han protestado. Para Ecologistas en Acción, la subida prevista del transporte público es un grave error que tendrá negativas consecuencias sociales, ambientales y económicas.

Para solucionar el déficit del transporte público y, al mismo tiempo, luchar contra el grave problema de la contaminación, lo que habría que hacer es gravar con un impuesto el uso del automóvil y mejorar el funcionamiento del transporte público. Seguramente, también se ahorraría en Sanidad, ya que el estado de salud de la población mejoraría al respirar un aire más saludable.

La decisión de la subida pretende equilibrar las cuentas del transporte público ante la reducción de ingresos como consecuencia del menor número de usuarios (por la crisis, sí, una vez más) y por los recortes previstos en la financiación de la Comunidad de Madrid.

La decisión es un grave error. El encarecimiento del transporte público provocará una pérdida de competitividad frente al automóvil y, por lo tanto, tendrá los siguientes efectos:

    – Disminución del uso del transporte público y aumento en el uso del automóvil: mayor consumo de combustibles fósiles y, por tanto, más recursos financieros destinados a sufragarlos. Reducción de los propios ingresos del transporte público en el medio plazo.
    – Se acentuarán los problemas de contaminación del aire que ya sufre la Comunidad de Madrid, así como la contaminación acústica y la siniestralidad.