Medir la contaminación con musgo
La Unión Europea desarrolla un proyecto para crear un nuevo método, preciso y de bajo coste, para controlar la contaminación del aire, especialmente, la de metales pesados​​. Es el proyecto MOSSclone, en el que participan universidades y pequeñas y medianas empresas de varios países europeos. Se trata de una nueva herramienta biotecnológica que funcionará como un sensor de contaminantes pasivo y que consiste en un clon de un tipo de musgo.

Este musgo especial, no sólo medirá el nivel de contaminación de los metales pesados, sino también de los hidrocarburos. Para ello, se aprovechan algunas propiedades de la especie de musgo seleccionado: como tener una superficie grande y la capacidad de limpiar el aire de partículas nocivas.

El musgo tiene cápsulas con esporas con las que se puede obtener una nueva planta. Las esporas se usan para cultivar nuevas plantas en el laboratorio. En particular, los científicos involucrados en el proyecto MOSSclone estudian la capacidad de este musgo para detectar óxido de nitrógeno y azufre, así como metales pesados como el cadmio, el plomo o el níquel.

Las tecnologías que se usan en la actualidad no son muy precisas y, además, son muy caras. En la Universiad de Friburgo, están cultivando este musgo en condiciones ambientales controladas. Con un biorreactor se puede producir mucho más musgo en laboratorio.

En ríos, fábricas, granjas…

Medir la contaminación con musgo
Usar plantas como indicadores biológicos no es algo nuevo, pero el tipo de musgo usado en este proyecto es especialmente adecuado para detectar la contaminación del aire ya que no tiene raíces y su superficie es grande. Al ser un musgo creado por los científicos en el laboratorio, se consigue saber el nivel de contaminación del musgo con exactitud. El siguiente paso es ubicar el musgo dentro de recipientes especiales en diferentes estaciones de observación donde acumularán las sustancias contaminantes del aire. En Santiago de Compostela, España, lo situarán para que absorba los contaminantes de la zona emitidos por los coches y las chimeneas.

Después, el musgo se seca y se reduce a polvo para analizar la cantidad de contaminantes que hay. El método se puede adaptar a otros espacios, como ríos, vertidos, fábricas, granjas, industrias… Se trata de conocer todos los contaminantes que afectan a los ecosistemas.