Las mejores playas vírgenes rodeadas de Naturaleza
Algunas son playas agrestes y otras atesoran arena fina, de un blanco inmaculado, que parece nácar. Son maravillosos enclaves rodeados de naturaleza, prácticamente desconocidos que, si bien carecen de servicios, conservan todo su valor paisajístico. Lugares perdidos, lejos del mundanal ruido, que invitan precisamente a eso, a perderse en ellas, a disfrutar de su entorno, de sus aguas cristalinas y en muchas de ellas, también de sus jardines submarinos multicolores.

Su estado salvaje es lo que hace que nos resulten tan fascinantes, aunque una vez se descubren estos paradisíacos lugares, prácticamente ha comenzado la cuenta atrás para perder esta maravillosa cualidad. Afortunadamente, algunas son bien gestionadas o se encuentran en parques naturales protegidos, lo que las libra de sufrir un turismo masivo y una urbanización que acabe con su magia.

Playas paradisísacas en estado salvaje

Las increíbles playas de Holguín (imagen que abre el post) están entre las más conocidas de Cuba. Su paisaje de ensueño basa su principal atractivo en la conservación del entorno natural, caracterizado por acantilados, blanca arena y una abundante vegetacion que llega prácticamente hasta la orilla. Aunque la explotación turística saca buen rendimiento de ellas, se respeta a la naturaleza. Guardalavaca es un claro ejemplo de turismo sostenible, incluyendo la buena gestión de los arrecifes de coral que hay casi un kilómetro de la orilla.

Las mejores playas vírgenes rodeadas de Naturaleza
Nuestro siguiente destino son las islas de Antigua y Barbuda, en el límite oriental del Mar Caribe, sobre todo la segunda, donde abundan playas desiertas rodeadas de bosques. La vegetación ocupa grandes áreas, conformando una selva boscosa de un verde intenso que contrasta con las aguas turquesas de una transparencia única.

Las mejores playas vírgenes rodeadas de Naturaleza
La isla de Guam es otro lugar inefable, que sólo ahora empieza a ser conocido. Se sitúa en el Océano Pacífico y es un territorio no incorporado de los Estados Unidos, por lo que tiene su propio gobierno local. Hasta 1898 perteneció a España, que la perdió en la guerra que enfrentó a ambas naciones.

En Guam podemos encontrar playas salvajes, muchas de ellas con un punto inquitante, que, sin dejar de ser paradisíacas, tienen su propia personalidad, como puede ocurrir en Papakolea (Hawai) o en playas de las Islas Galápagos. Mientras unas son fantásticos arenales, otras sustituyen la arena por un suelo pedregoso, además de incluir formaciones rocosas en la orilla.

Las mejores playas vírgenes rodeadas de Naturaleza
Las playas atípicas en las que, además, bañarse es sinónimo de coger una pulmonía, también tienen su encanto. Un ejemplo es la playa de Prince William Sound, en Alaska, de orillas pedregosas, que recibe agua procedente del deshielo de los glaciares.

Enclave privilegiado en el golfo de Alaska, su atmósfera es tan pura como sus aguas, si bien el mercurio marca unos niveles muy a tono con las colinas heladas que la rodean. En estas playas no veremos delfines ni tortugas sino animales propios de su ecosistema, como águilas, osos, focas o ballenas. Un concepto distinto de playa, pero no por ello es menos paradisíaca.

Las mejores playas vírgenes rodeadas de Naturaleza
En el archipiélago de las Islas Seychelles encontramos la playa Anse Source D’Argente, concretamente en la isla Digue, un destino maravilloso en el Océano Índico, al norte de Madagascar. Su acceso es complicado, pues sólo puede accederse a ella a través de carros o bicicletas, y precisamente por ello vale la pena llegar hasta allí.

Pese a ser un lugar tan recóndito, su espectacularidad ha hecho que sea una de las playas más fotografiadas del mundo. Rodeada de grandes rocas de granito sobre las que crece la vegetación, se trata de una playa idílica, realmente difícil de igualar, de suavísima arena, caracterizada por un paisaje único, en el que son protagonistas esas enormes rocas de color plateado lamiendo la orilla.

Las mejores playas vírgenes rodeadas de Naturaleza
La isla Tetiaroa, por último, -pero no en último lugar-, es uno de los entornos naturales de la Polinesia que mejor han resistido el embate de la civilización. Gracias a su dueño, el célebre actor Marlon Brando, aún tras su muerte sigue siengo uno de los tesoros naturales mejor conservados, y no precisamente porque sea una isla privada.

Muy al contrario, gracias a ello esta pequeña isla está protegida y constituye un entorno salvaje en el que, al mismo tiempo no faltan comodidades. No en vano, en cumplimiento de los deseos del actor, desde hace unos meses se ha convertido en un eco resort abierto al público. Una decisión que ha convertido un atolón de siete kilómetros que alberga una laguna de aguas prístinas, un auténtico paraíso que, además, está protegido por una barrera de coral que alberga una riquísima biodiversidad.

Además de las miles de aves exóticas que encuentran refugio en sus áreas boscosas, en sus aguas habitan más de 150 especies de peces y las tortugas marinas ofrecen un espectáculo maravilloso cada año cuando eligen sus playas para desovar. Sin duda, todo un ejemplo de explotación hotelera respeto ambienta, aunque cuesta aceptar que se permita su disfrute sólo a los más pudientes, mientras el resto hemos de conformarnos con las fotos. Por cierto, no te pierdas el vídeo, sus imágenes te hechizarán.

Lo complicado no sólo es llegar hasta allí, sino poder costearse la estancia, pues se trata de un resort de gran lujo dividido en una treintena de villas, junto a servicios comunes, todos ellos alimentados con energía generada mediante energías limpias. Sin embargo, no todo es negativo porque esta exclusividad es la que permite mantenerlo en perfecto estado y, en suma, evitar el turismo masivo. Afortunadamente, se realiza una gestión siguiendo los principios de un turismo eco-amigable que consigue unos resultados óptimos, si bien su apertura es muy reciente, por lo que todavía no han demostrado sostenibilidad a largo plazo.