Menos maíz transgénico en España
El cultivo de maíz transgénico está prohibido en diez países de la Unión Europea ya que genera graves impactos en el medio ambiente. Afortunadamente, por segundo año consecutivo, en España la superficie cultivada con maíz modificado genéticamente ha descendido. Según asegura el Ministerio de Medio Ambiente, Medio Rural y Marino (MARM), se han cultivado 67.726 hectáreas, lo que supone un descenso del 11% respecto al año anterior.

Distintas organizaciones, como Amigos de la Tierra, CECU (Confederacion Estatal de Consumidores y Usuarios), COAG (Coordinadora de Organizaciones de Agricultores y Ganaderos), Ecologistas en Acción y Greenpeace, quieren incidir en esta línea y solicitan a la nueva ministra de Medio Ambiente un cambio en la política del Gobierno para que se llegue a la prohibición total del cultivo de maíz transgénico en España.

Este descenso de la superficie cultivada con maíz transgénico demuestran el creciente rechazo hacia este tipo de agricultura. Las zonas en donde más ha disminuido han sido precisamente en las que este cultivo está mas extendido, como son Aragón y Cataluña. Hay que sumar el incremento de la oposición social y a las evidencias cada vez más contundentes sobre sus impactos.

Sin embargo, hay que señalar que estos datos no son fiables al cien por cien, ya que son ofrecidos por la propia industria de cultivos transgénicos, cuando la reglamentación europea exige un registro de parcelas. Una prueba palpable de esta descoordinación es que, en la página web del Ministerio de Medio Ambiente, se ofrecen dos cifras distintas de superficie cultivada de maíz transgénico: una con el cálculo hecho por comunidades autónomas y otra hecho por provincias.

España es el único país de la Unión Europea que cultiva transgénicos a gran escala. En Austria, Alemania, Italia, Bulgaria, Grecia, Hungría, Luxemburgo, Polonia y Francia han prohibido su cultivo debido a los impactos ambientales que supone, a la imposibilidad de evitar la contaminación genética de otros cultivos y al desconocimiento de cómo puede afectar a la salud de los consumidores.