Metano de las vacas como combustible para coches
Las vacas, como muchos otros animales, y como los seres humanos, emiten gases que contienen metano, un potente gas de efecto invernadero (GEI). Este gas se puede recoger y usar como fuente de energía.

Técnicos del Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA) de Argentina han demostrado que se puede capturar ese metano y transformarlo en biocombustible. Después, puede tener diversos usos: generar electricidad (producir luz o calor) o servir como combustible ecológico para el motor de un coche.

Científicos de diferentes disciplinas buscan nuevos métodos fiables y de bajo coste para hacer frente a la escasez de petróleo con la que se enfrentará la humanidad dentro de unas décadas. Algunos expertos aseguran que, hacia el año 2050, las reservas de petróleo comenzarán a disminuir, aunque no se sabe a ciencia cierta. El gas natural comprimido puede funcionar como sustituto de los combustibles derivados del petróleo.

La energía obtenida del metano de las vacas serviría para los coches y otros vehículos, pero también para cocinar o para encender las luces o hacer funcionar los aparatos eléctricos. Para ello, el biometano debe ser purificado y comprimido. Una vaca emite alrededor de 300 litros de metano por día. Con es cantidad se puede poner en funcionamiento una nevera de cien litros de capacidad a una temperatura entre 2 y 6 ºC durante un día.

Lucha contra el cambio climático

Metano de las vacas como combustible para coches
Es una energía renovable, pero, además, es una forma de disminuir las emisiones que contribuyen al cambio climático. Por tanto, el beneficio ecológico es doble. Según datos de la FAO, las emisiones asociadas a la ganadería suponen el 14,5% de todas las emisiones producidas por el ser humano. De éstas, un 39% se producen por la digestión de las vacas y un 10% por la descomposición del estiércol.

Además, las vacas presentan algunas ventajas para conseguir este tipo de energía. Debido al funcionamiento natural de su metabolismo, se mantiene una temperatura constante de 38,5 ºC y se alimenta por sí sola. Un sistema natural y cómodo para producir energía.