Microrredes rurales de renovables para un autoabastecimiento completo
Conseguir la autosuficiencia energética en el campo es más fácil que en las ciudades. Los núcleos rurales cuentan con recursos energéticos suficientes para autoabastecerse sin necesidad de recurrir a los combustibles fósiles. Es el objetivo del proyecto GE-Rural, impulsado por tres centros tecnológicos de Valladolid (España), Cidaut, Cartif y Cedetel. Se trata de cumplir con los objetivos marcados por la Unión Europea y lograr el 20-20-20: reducir las emisiones de gases de efecto invernadero en un 20%, ahorrar el 20% en energía y generar energía a partir de renovables hasta el 20% del total de la demanda, todo ello para 2020.

El proyecto se centra, especialmente, en la investigación de nuevas tecnologías energéticas a pequeña escala y el desarrollo de redes inteligentes para uso comunitario (microgrids). La idea es aprovechar los recursos naturales de cada zona rural en el entorno de Castilla y León, estudiar su potencial para su aprovechamiento mediante tecnologías de pequeña escala como minihidráulica, eólica o biomasa, al tiempo que se desarrolla un sistema de gestión de microrredes.

La primera parte del proyecto se centró en el estudio de todos los recursos energéticos disponibles en la región. Después, se seleccionaron y evaluaron las diferentes tecnologías, tanto para la parte energética como para la arquitectura de comunicaciones que controlará la generación y demanda de energía.

El siguiente paso fue construir modelos que tuvieran en cuenta los recursos de cada pueblo y calcular cuánta energía podrían producir. También se han elaborado modelos para la parte de comunicaciones y redes inteligentes. El objetivo es crear un centro de control de las comunicaciones en el pueblo que pueda realizar de manera automatizada un balance de energías, viendo en cada momento cuánto se está consumiendo y cuánto se está demandando. Este sistema debe ser capaz de enviar señales a las diferentes fuentes de generación en casos de picos de demanda del pueblo para que produzcan más energía o, si es el caso, cubrir esa demanda utilizando el sistema nacional.

Aprovechamiento de recursos y generación de empleo

Por otro lado, el proyecto tiene una serie de objetivos relacionados con el medio ambiente y la sostenibilidad. Además del impulso a fuentes de carácter renovable frente al consumo de combustibles fósiles, evitando así emisiones contaminantes, se prevé la valorización energética de los residuos que se generan en el núcleo rural, ya sean de naturaleza residencial o procedentes de las labores agrícola, forestal o ganadera.

Los investigadores del proyecto calculan que con estos sistemas energéticos autosuficientes basados en las energías renovables se podrían generar tres mil puestos de empleo directo para 2020. La extracción y manipulación de los residuos o la operación y mantenimiento de tecnologías energéticas son algunos de los puestos de trabajo que se tendrían que cubrir.

Queda por desarrollar el próximo paso en el proyecto. Quizá la parte más difícil. Hay que involucrar a ayuntamientos y entidades energéticas para poder llevar a cabo una experiencia piloto y plasmar los resultados obtenidos. Es decir, poner en práctica el proyecto y comprobar sus buenos resultados en un modelo real. Entonces, ¿quién podría negar que ése es el camino?

Se trataría, por tanto, de implementar en uno de los pueblos de la región distintos sistemas energéticos renovables y limpios a pequeña escala aprovechando los recursos naturales de la comarca, así como montar una microrred de comunicaciones que pueda controlar la parte de demanda y generación de energía y comprobar si todo lo que hemos planeado durante el proyecto es factible.

Si resultara un éxito, las zonas rurales generarían, prácticamente, el cien por cien de la energía que necesitan y no dependerían de otras regiones o países ni de la importación de combustibles fósiles. Un medio rural sostenible y sin generar casi contaminación ni contribuir al cambio climático.