Miles de aves viajan al sur de Europa a causa de la ola de frío
Desde finales de noviembre de 2010, Europa está sufriendo un invierno particularmente duro: temperaturas bajo cero y nieve son la tónica general. Ante esta situación climatológica, decenas de miles de gansos, patos y aves zancudas que, cada año, viven en invierno en los Países Bajos y Bélgica, se han visto obligadas a emigrar hacia el sur, hacia Francia y el norte de España.

Las aves se encuentran débiles por la falta de alimento y desubicadas por el cambio de hábitat y la duración de las horas de luz. Cerca de cinco mil gansos de frente blanca, decenas de miles de patos y gansos de pecho rojo, especies en peligro de extinción, se han instalado en la costa del Canal de la Mancha.

Pero aquí no acaban las desgracias para estos animales inmigrantes por necesidad. Están en el punto de mira de los cazadores. Una gran carnicería se va a producir si las autoridades no lo evitan. Todos estos miles de patos graznando es música celestial para unos cazadores que no están acostumbrados a tal abundancia de presas. El problema es que este gran número de ejemplares no se debe a la buena situación de las especies, sino a una inesperada y puntual emigración.

Algo parecido está ocurriendo en el norte de la Península Ibérica. Cientos de miles de aves procedentes de Francia, Gran Bretaña y otros países del norte de Europa han encontrado un clima más propicio en Cantabria. Los ornitólogos de la región aprovechan para ver de cerca especies que, de otro modo, no podrían ver al natural.

Son especies como avefrías, jilgueros, pinzones, petirrojos, chorlitos o zorzales. Felipe González, delegado de SEO/BirdLife en Cantabria, considera que la población de estos ejemplares se ha multiplicado por dos en la región respecto a un invierno considerado normalmente duro. Se estima que la población de pinzones en toda la costa cantábrica, desde el norte de Galicia hasta el País Vasco, se ha multiplicado por diez, lo que supone unos 17 millones de ejemplares.

La razón fundamental de esta emigración masiva es la búsqueda de comida. Al estar el suelo cubierto de hielo y nieve, no pueden acceder al alimento habitual de su dieta. Así que viajan al sur, a zonas de litoral que se convierten, para estas aves, en una auténtica despensa de invierno. Por desgracia, también se encuentran con cazadores que aprovechan la circunstancia para disparar contra ellas.