Miles de personas mueren a causa de la contaminación en Irán
Cuando hablamos de grandes ciudades contaminadas nos vienen a la imaginación algunas ciudades europeas, como Madrid o Roma, o las urbes más pobladas del mundo, como Pekín o México D.F. Pero hay otras ciudades que sufren este mismo problema y de las que no se suele hablar en los medios (al menos, por este asunto).

Una de las ciudades con un grave problema de contaminación es la capital de Irán, Teherán. Una niebla marrón, que no es niebla, sino polución, se ha instalado en la ciudad y ha provocado miles de fallecimientos. Según datos facilitados por el viceministro de Salud del país, hasta 4.460 personas han muerto por esta causa en Teherán en los primeros nueve meses de 2012.

En los momentos en los que la contaminación alcanza sus máximos niveles, los pasillos de las clínicas y los hospitales acaban atestados de gente con problemas respiratorios, con niños y mujeres esperando recibir oxígeno y tratamiento.

La contaminación es tan densa algunos días, que desde las montañas de alrededor de la ciudad sólo se ven los edificios más altos: el resto quedan sepultados por la nube de polución. En esos días, pocos se arriesgan a salir a la calle sin mascarilla. No sólo las vías respiratorias sufren por la contaminación, también los ojos comienzan a llorar para protegerse de la suciedad que hay en el aire.

Miles de personas mueren a causa de la contaminación en Irán
Las partículas contaminantes más mayoritarias, según los expertos, son grafito, dióxido de azufre y bencina. Teherán siempre ha sufrido una terrible contaminación, sobre todo, si el invierno es seco, como lo está siendo éste. Una cordillera cercana, la de Alborz, no permite que el viento limpie el ambiente. Por otra parte, Teherán está llena de coches. Unos 5,5 millones de vehículos ensucian el aire con cinco millones de toneladas de dióxido de carbono y otros gases perjudiciales. Algunos expertos echan la culpa al petróleo de baja calidad que se usa en el país.

Fábricas de cemento

Alrededor de la ciudad, hay fábricas de cemento y estaciones eléctricas. En definitiva, se dan todas las condiciones para un nivel de contaminación peligroso para la salud del ser humano. En total, sólo un centenar de días al año se puede respirar en Teherán. Redondeando, dos terceras partes del año, respirar en Teherán es poco menos que un suicidio.

El Ministerio de Salud de Irán ha informado de un aumento en las enfermedades respiratorias y cardiovasculares y un incremento de la variedad de tipos de cáncer relacionados con la contaminación.