Minas de metal más ecológicas
Los países desarrollados, en especial, la Unión Europea, tienen que importar metales. Aunque la UE es una región rica en cobre y cinc, pero, aun así, necesita importar más. Una paradoja que los investigadores tratan de resolver.

Hay una búsqueda de los tesoros que esconde Europa. La mina de metal más profunda de Europa, con un pozo principal que tiene 1.430 metros de profundidad, es la mina de Pyhäsalmi, en Finlandia. Abrió hace cuarenta años. Desde entonces, allí se ha extraído cobre, cinc y piritas. Sin embargo, se va a cerrar. En la actualidad, se producen más de un millón de toneladas de mineral al año. Pero, al precio actual, no se puede mantener la explotación más allá de 2018.

Es el mejor ejemplo de lo que está ocurriendo en la minería de metales en Europa. A la mina de Pyhäsalmi acuden científicos para un proyecto de investigación de la Unión Europea que busca una segunda oportunidad para estas explotaciones. Europa tiene recursos metalíferos, pero su explotación es deficiente, tanto desde el punto de vista social como desde el punto de vista económico. Lo que se intenta ahora es desarrollar métodos de exploración más eficientes y desarrollar formas de reutilizar los residuos para que la minería de metal europea tenga más valor.

El principal objetivo es encontrar nuevos minerales en minas activas, pero también en las abandonadas. No obstante es una búsqueda complicada, especialmente, en antiguos pozos profundos como el de Pyhäsalmi. En Finlandia, y también en Suecia, el fondo rocoso es muy antiguo, tiene dos mil millones de años o incluso más. Las rocas se han plegado una y otra vez. Se han movido. Lo que los expertos esperan encontrar en un lugar, puede haberse movido. No es fácil seguir las estructuras geológicas a profundidades de dos kilómetros.

Los investigadores han desarrollado modelos en tres dimensiones para entender mejor lo que envuelve el mineral. Se marcan en rojo las zonas reflectivas, es decir, donde el material que se encuentra a esa profundidad tiene una densidad diferente a la roca albergante. Es algo inherente a los sulfuros masivos que buscan.

Los investigadores tienen muchas ideas para perfeccionar la minería de metal. En Polonia, se celebra un foro sobre el asunto. Los geólogos suecos han presentado el sofisticado sistema en tres dimensiones de mapeo bajo tierra. También, una herramienta complementaria a la perforación. La perforación con diamante, que se ha estado usando hasta ahora, es muy cara. Se trata de encontrar modelos precisos para que no sean necesarias tantas perforaciones para llegar al mineral. De este modo, se reduce el coste de la perforación y se agrede menos al medio ambiente.

Reutilizar los residuos

Por su parte, investigadores franceses muestran la primera base de datos de los recursos minerales en los pozos europeos. Cada mina está representada por algo más de cuarenta campos en la base de datos: tipología, formación geológica, producción, reservas, recursos, cantidad, etc. Se ha hecho algo similar con los residuos mineros. Estos residuos pueden ser muy importantes, ya que pueden contener sustancias que fueron descartadas en su tiempo, ya que en el pasado quizá no servían para nada y ahora sí tienen valor, o bien no existía la tecnología para extraer el mineral. Alguna de estas sustancias sirven para fabricar móviles, por ejemplo, un objeto que no existía hace años. Otras sustancias sirven para reducir el consumo energético y, en este sentido, pueden ser ecológicamente valiosas.

Eberhard Janneck, químico investigador, ha desarrollado un método para transformar restos minerales ricos en hierro en material para la construcción y la pintura. El agua de un pozo minero contiene ácidos y sulfatos, donde sólo pueden vivir bacterias resistentes al óxido de hierro. La idea es usarlas en un reactor aislado para crear un entorno que permita controlar el proceso. Al final, se consigue un material que se puede usar para muchas cosas, entre otras, para hacer ladrillos o para fabricar pintura antioxidante. Residuos contaminantes que se revalorizan.

Agua para regar

Científicos polacos, por su parte, han desarrollado un método para transformar las nanopartículas que se desechan en la minería, en renio, un metal resistente que, aleado con otros metales, ofrece varias aplicaciones. Si se mezcla renio con cobalto y con níquel, por ejemplo, se pueden producir superaleaciones para usar en la industria aeroespacial. Motores de aviones o turbinas que funcionan en condiciones extremas elaboradas con residuos mineros.

Por último, para las minas abiertas, se buscan nuevos métodos para, gracias a determinadas bacterias, eliminar las aguas ácidas, ricas en metales. Se extraen los metales y se purifica el agua lo suficiente para que sirva para regar.