Monos como mascotas, una cruel moda en Reino Unido
Son monos, monísimos, una auténtica monada, en eso es fácil coincidir acerca de estos primates de pequeño tamaño que tan de moda están poniéndose como mascotas en el Reino Unido. Sin embargo, ser adorables no es motivo suficiente para mantenerlos en cautividad y, lo que es incluso todavía peor, mucho menos es razón para humanizarlos.

Mantenerlos fuera de su hábitat natural no es el único problema, advierte la protectora británica RSCPA, partidaria de prohibir su tenencia, sino también que la gente los adquiera sin tener conocimiento alguno sobre sus necesidades específicas, por lo que los cuidados son equivocados, llegando a provocarles enfermedades, profundas depresiones y hasta la misma muerte.

Es decir, en lugar de atender sus verdaderas necesidades, se les trata como si fuesen bebés o muñecos de peluche, cuando son criaturas inteligentes cuyos derechos no defiende una normativa con grandes lagunas, que no protege a muchas de las especies. Es por ello que no se precisan licencias para la tenencia de algunas especies de monos, un vacío legal que aprovecha el mercado.

Ventas disparadas

Ante el aumento exponencial de la popularidad de este tipo de mascotas, también se han multiplicado sus ventas en el país en las tiendas de animales, pudiendo adquirirse con la misma facilidad que un periquito o que los peces de colores, tal y como ha manifestado el Environment, Food and Rural Affairs Committee.

La RSCPA ha aprovechado la polémica suscitada en torno al tema para llamar a atención sobre el drama que viven estos animales, cuya venta online está siendo un grave problema por la falta de control que ello conllevaría incluso si se llegase a regular, pues para muchas de las especies no hay control alguno sobre su venta, distribución y posteriores cuidados.

Monos como mascotas, una cruel moda en Reino Unido
Salvaguardar el bienestar animal significa para la RSPCA la prohibición absoluta, mientras el ministro de Medio Ambiente, Lord de Mauley, ya ha dado algunas pistas sobre la posición oficial cuando dijo que confía en que la legislación vigente puede hacer frente a las preocupaciones de bienestar animal, añadiendo que la prohibición era algo desproporcionado, difícil de aplicar, al tiempo que fomenta la práctica clandestina.