Montañas de basura en el monte Everest
Subir al monte Everest, la cima más alta del planeta, era un reto hace algunas décadas. Pero, en la actualidad, cualquier avezado montañero es capaz de llegar. O, al menos, de intentarlo y poder decir que ha visitado el Himalaya. Las primeras personas que pisaron la cima del monte Everest y volvieron con vida fueron el neozelandés Edmund Hillary y el sherpa Tenzing Norgay de Nepal. Fue en 1953. Ahora, poco le queda al lugar para convertirse en un destino del turismo de masas.

Cualquier persona que quiera pisar la cima más alta del mundo puede intentarlo (después de entrenarse duramente) por un “módico” precio. El problema es que algunos aventureros van dejando sus desperdicios mientras ascienden y la basura se acumula en los caminos.

Paquetes de alimentos, botellas de plástico, envoltorios de de todo tipo de productos, hay que estar bien preparado para la ascensión y llega un momento en el que cualquier mínimo paquete pesa demasiado. La situación ha llegado a tal punto que algunos grupos a favor del medio ambiente en Nepal presionan a su Gobierno para que restrinja el paso a la cordillera del Himalaya, además de exigir la limpieza de la basura acumulada durante todos estos años de la ruta que ha sido transitada libremente. (La parte china de la montaña tiene muchas restricciones y, por tanto, no está tan sucia.)

De vez en cuando se realiza una limpieza del Everest, pero bajo las duras condiciones climatológicas de la región, no es fácil ni sirve de mucho. Se trataría de comenzar a gestionar adecuadamente los residuos. ¿Papeleras de camino al Everest? Parece una broma. El grupo ambientalista nepalí incluso pide la instalación de baños portátiles en el campamento base, así como la instalación de cinco incineradoras y plantas de tratamiento de aguas residuales.

Hay que señalar que para intentar alcanzar la cumbre hay que llevar mucho material. Y en el pasado la conciencia medioambiental brillaba por su ausencia. Algunos montañeros han reconocido que hay montones de basura en el campamento base.

El comité que se encarga de la limpieza del Everest señaló que trajo 25 toneladas de basura en la primavera pasada, 12 de papel y plástico y más de 11 de otros desechos. Además, el cambio climático, que derrite la nieve y el hielo, deja al descubierto aún más basura que estaba enterrada (y algún cadáver perfectamente conservado).