Movilización ciudadana evita experimentación con transgénicos
A veces se demuestra que la movilización de la gente sí sirve para algo, que los poderes públicos, no siempre, pocas veces, en realidad, escuchan al pueblo. Para los que piensan que no sirve de nada protestar, que es mejor quedarse en casa, un caso como el siguiente debería hacerles replantearse ese pensamiento.

Ha sido la Generalitat Valenciana la que ha escuchado a los ciudadanos y ha denegado la autorización a la farmacéutica italiana Transactiva para experimentar con cultivos de arroz transgénico con genes humanos en Vinaròs, Castellón. Pero, tal decisión tal vez no se hubiera producido si no ocurre antes una intensa movilización de organizaciones sociales, ecologistas y campesinas, en fin, de la gente. El caso es que, finalmente, el Comité Valenciano de Organismos Modificados Genéticamente, dependiente de la Conselleria de Agricultura, ha rechazado este peligroso cultivo.

El objetivo de este arroz transgénico es obtener enzimas para el tratamiento de la enfermedad de Gaucher. Sin embargo, ya existen tratamientos para tratar dicha enfermedad obtenidos con la ayuda de la ingeniería genética y dentro de ambientes confinados en laboratorio. Por tanto, el experimento que ha sido prohibido es claramente innecesario. Sólo había una razón para llevarlo a cabo, su fin puramente comercial, ganar dinero a costa de poner en riesgo la salud de la gente. Este tipo de experimentación conlleva un riesgo elevado y son ya varios los casos de contaminación de la cadena alimentaria por transgénicos experimentales, algunos de ellos, con cultivos de arroz.

La fuerte presión social la impulsaron varias iniciativas de diversas organizaciones sociales, ecologistas y campesinas. Así mismo, el Movimiento 15-M de Castellón también se involucró, instalando puestos informativos sobre los transgénicos en algunas plazas de la provincia, de modo que la gente se planteó la cuestión.

Además, se organizaron charlas y debates abiertos, además de una ciberacción en la que han participado más de cinco mil personas. Es esencial, en este tipo de asuntos, que la gente esté bien informada. Por fin, se presentó en el registro más de quinientas firmas pidiendo la anulación del permiso de este campo de cultivo. Así, se consiguió que el pleno del ayuntamiento de Vinaròs declarara el municipio libre de transgénicos. Sin embargo, se siguen realizando decenas de experimentos con transgénicos en otras zonas del territorio español. España sigue siendo el único Estado miembro de la Unión Europea que cultiva transgénicos comerciales, en concreto, maíz, a gran escala.