Muebles que crecen en el campo
Convertir la madera de un árbol en muebles tiene su mérito, pero como idea no se llevaría un premio a la innovación, precisamente. Otra cosa muy diferente sería que el árbol fuera haciendo él solito el mueble, como una tejedora que va confeccionando su prenda, en cuyo caso sería algo tan innovador que más bien rozaría lo milagroso.

Dentro de lo posible, en un punto intermedio entre el fenómeno paranormal y la tradicional carpintería, es posible encontrar un invento tan increíble como real. Básicamente, se trata de hacer el milagro pero con truco, es decir, dirigiendo al árbol para que adopte las formas deseadas, con lo que acaba creciendo un mueble en lugar de un árbol.

El carpintero de árboles

Siguiendo esta sencilla lógica, que costó lo suyo implementar, un diseñador británico ha creado una ingeniosa técnica para hacer crecer los árboles con forma de sillas, mesas, lámparas o cualquier otro mueble que sea factible crear.

Su pasmosa originalidad quizá no lo sea tanto, pues pese a sus sorprendentes resultados, su idea no deja de ser la aplicación práctica en el tronco de los principios de la jardinería y la agricultura que poda y dirige arbustos y árboles para fines decorativos o productivos.

Eso sí, su aplicación a la industria de la madera y del mueble no deja de ser una gran novedad, si bien de nuevo podemos remontarnos al uso de un simple tronco como banco sobre el que sentarse, talado o sin talar. ¿O acaso apoyarse en la base del tronco o subir a sus ramas no lo convierten en mueble?

Aún así, hay que reconocerle al creador de la idea, que también tiene el gran mérito de haberla ejecutado con la brillantez que demuestran las imágenes, Gavin Munro, haber dado con un sistema efectivo para hacer crecer los árboles a su antojo.

Muebles que crecen en el campo
En efecto, los troncos y ramas adoptan las formas necesarias siguiendo su curioso e insólito sistema, casi casi el secreto de la Coca Cola. Actualmente, tiene una especie de granja de árboles en un terreno de 2,5 hectáreas que, cual vacas, va ordeñando para obtener muebles fabricados sin remiendos.

Eficiencia y sostenibilidad

Munro necesitó diez años para perfeccionar su sistema. Actualmente produce muebles siguiéndolo a pies juntillas, y atreviéndose con más y más, en un más difícil todavía que parece no tener fin.

Muebles que crecen en el campo
¿Pero, es ecológico su trabajo? Según como se mire. Por un lado, la huella de carbono es mucho menor, pues los árboles no han de sufrir un proceso de talado, transporte y fabricación de muebles, así como el posterior traslado hasta el punto de venta y, de allí, hasta su lugar definitivo.

Sin embargo, el árbol no deja de ser un ser vivo que ve truncada su evolución natural, así como su vida cuando se tala para “cosechar” el cultivo de muebles, si bien siempre necesitan un acabado final que ha de realizarse en una fábrica.

Muebles que crecen en el campo
A su vez, ello conlleva un tipo de deforestación, si bien está controlada y vuelve a reforestarse con nuevos cultivos, con lo que el daño se minimiza. ¿Pero, lo mejor no sería dejar de utilizar la madera para hacer muebles, buscar materiales alternativos, practicar la filosofía de las tres “R”?

En opinión de Munro, todo son ventajas desde un enfoque verde. Considera que su trabajo es sostenible, eficiente y orientado a una producción ecológica que no utiliza un método invasivo, ya que se basa en el crecimiento natural de los árboles.

Sea como fuere, el trabajo de este diseñador no deja de ser todo un ejemplo de eficiencia que quizá pueda aplicarse a otro tipo de maderas, como la del sostenible bambú, de crecimiento más rápido.