Muere un perro en China por una cirugía estética
La cirugía estética en seres humanos es, en casi todos los casos, un absurdo, una imposición de la cultura de la imagen. En fin, cada uno hace lo que quiere con su cuerpo, las personas disfrutamos de libre albedrío. No así los animales. Por eso, si ese tipo de cirugía se practica a mascotas para cambiarles el aspecto se convierte en poco menos que una aberración. Y aún peor, es peligroso para el animal, que, como ha ocurrido recientemente en China, puede morir en la operación.

El culpable de tal absurda decisión ha sido un criador de mastines que quería “mejorar” el aspecto de su perro y utilizarlo para el apareamiento con hembras. El inocente perro murió en la mesa de operaciones. El dueño ha denunciado a la clínica. En realidad, todo es negocio, porque en China es habitual criar mastines tibetanos que luego se venden a buen precio.

Los mastines tibetanos son muy inteligentes y feroces y muchas personas de clase alta los compran como símbolo de poder y riqueza. Así pues, el citado criador no ha perdido una mascota, sino un producto en el que había invertido dinero. Se han llegado a pagar casi 2’5 millones de euros por un ejemplar de este tipo de perros.

Las primeras investigaciones apuntan a que la anestesia no fue administrada correctamente y el pobre mastín murió de un paro cardiaco nada más comenzar la intervención. Ocurrió en el Hospital de Animales Yongchangjihe. Las autoridades investigan qué ocurrió y si hay más casos parecidos, lo que parece bastante probable.

Se vulneran los derechos de los animales

Muere un perro en China por una cirugía estética
El criador pide una indemnización de 880.000 yuanes (unos 105.600 euros) a la clínica operó al perro. La operación costaba 1.400 yuanes, pero el dueño del mastín reclama el dinero que podría haber ganado con el perro. La idea era que si el can mejoraba de imagen, los dueños de hembras mastines pagarían más para aparearlas con este perro. Lo cierto es que, aparte de otras consideraciones, hubiera sido un fraude, ya que, evidentemente, lo que sale de la cirugía no se transmite genéticamente.

Los defensores de los derechos de los animales, con toda la razón, han puesto el grito en el cielo. Según Qin Xiaona, presidente de la asociación Capital Animal Welfare de Pekín, este tipo de operaciones sólo se realizan por el deseo estético del propietario, ignorando los derechos del perro.