Navidad sostenible
La blanca y emotiva Navidad también puede ser verde para así llenarse de buenos deseos cumplidos en el terreno ecológico. Simplemente hemos de seguir unas cuantas recomendaciones para mejorar la sostenibilidad de nuestras costumbres más comunes en estas tradicionales fiestas, tan proclives al despilfarro, al consumismo y, en suma, a la contaminación.

En efecto, la huella de carbono crece exponencialmente en época navideña y evitarlo no es nada difícil si ponemos de nuestra parte a la hora de planificarla. Por ejemplo, los viajes son uno de los grandes problemas ambientales que conllevan estas fechas, sin duda las más contaminantes del calendario, por lo que mejor evitar el avión y, en general, evitar hacer demasiados kilómetros.

Limitar nuestro afán consumista es otro de los puntos que debemos combatir con ímpetu. No en vano, en Navidad el consumismo es algo omnipresente, por lo que será difícil mentalizarse, pero merece la pena intentarlo por el entorno y por el bien de nuestro bolsillo.

Decoración verde

Reciclar y reutilizar (darle un uso inesperado, que sorprenda y quede bonito) son las palabras mágicas que convertirán nuestro hogar en un lugar bellamente decorado para la ocasión sin necesidad de comprar objetos de forma expresa.

Salir al encuentro de la Naturaleza puede ser de gran provecho. Una buena idea puede ser elegir una rama que nos inspire en lugar de comprar o arrancar un árbolito entero y, en todo caso, volvamos a plantar el abeto una vez pasen las fiestas, aunque probablemente morirá.

Servirá incluso una rama caída o, cómo no, volver a sacar el árbol artificial que guardamos en el altillo del armario. ¿Que es muy aburrido o tremendamente antiestético?. Utilicemos la imaginación para darle ese toque especial que lo transforme en algo distinto. Y, por supuesto, nada de lucecitas o, si se desean, elegir luces eficientes como las LED y encenderlas sólo unas horas al día.

Navidad sostenible
Quedarán perfectas las decoraciones con forma de estrellas creadas con cartulinas, papel de regalo, de revista o de periódico. Igualmente quedarán genial los adornos caseros hechos con tarjetas de navidad o incluso creativos centros de mesa y las típicas coronas con desechos domésticos (latas, botellas, envolturas de chocolatinas, etc.) o con esos objetos naturales (piñas, avellanas, bellotas, hojas secas, trozos de corteza de árbol) que encontremos en nuestro paseo por el campo.

La envoltura para los regalos podemos saltárnosla, sin más. O, si lo preferimos, utilizar retales, papel decorado por nosotros, papel reciclado o envoltorios que tengamos guardados para ocasiones como éstas. Es más, todavía mejor si no compramos los regalos. ¿Qué tal regalar eso que no utilizamos desde hace tiempo o aquello otro que ni siquiera hemos sacado de su caja?