Frigos colectivos, una solución para no tirar comida
Los frigoríficos colectivos o neveras autoservicio son una interesante iniciativa para luchar contra el despilfarro alimentario. El concepto se sencillo: Son neveras abiertas a todo el mundo para que pueda llenarlas o vaciarlas según sus necesidades y criterio, siempre confiando en el sentido común y civismo.

En la práctica es una especie de trueque libre, gracias al que todos salimos ganando. Si, por ejemplo, van a caducarme unos yogurs que no me da tiempo a comer o salgo de viaje y en la nevera quedan alimentos perecederos caducarán antes de mi vuelta, simplemente los dejo en la nevera para que los aprovechen otras personas.

Del mismo modo, podré beneficiarme de otros alimentos que otras personas dejen allí por cualquier otra cuestión, desde un exceso de cosecha en su mini huerto, fechas de caducidad o cualquier otro motivo. Básicamente, la cuestión es que la nevera esté abierta a todo el mundo que quiera decir “basta” al desperdicio de comida.

Accesibles 24 horas

La idea conlleva ventajas para quien deja la comida y también para quien la coge, es decir, para todo el mundo, pues el alimento no se echa a perder y puedes tanto ayudar a personas necesitadas como coger esto o aquello. Eso sí, el invento no tendría sentido si todo el mundo fuese a coger, sin aportar, pero por ahora la idea está funcionando de forma modélica en las primeras iniciativas de este tipo que está llevano a cabo la asociación alemana Foodsharing.

Frigos colectivos, una solución para no tirar comida
El frigo colectivo está instalado en un sótano para las bicicletas ubicado en el moderno barrio de Prenzlauer Berg. Sus usuarios han de respetar unas normas básicas que consisten en aportar alimentos sanos y consumibles, así como a mantener la nevera en perfecto estado de limpieza. Actualmente hay una veintena de neveras solo en Berlín, si bien solo dos de ellas son accesibles día y noche. El resto se encuentran en cafeterías y locales de asociaciones.