“Ni un pez por la borda”, campaña para detener los descartes en la pesca
Emulando a los cocineros ingleses, algunos cocineros españoles también quieren demostrar su respeto por el medio ambiente y, sobre todo, su interés por la sostenibilidad de una las materias primas con la que trabajan, el pescado. Como esto siga así, dentro de unos años, los magníficos chefs españoles no podrán ofrecernos suculentas platos de pescado.

En especial, quieren concienciar a la población y a las flotas pesqueras del asunto de los descartes, peces sin aparente interés comercial que se arrojan muertos al mar. En ocasiones, suponen la mitad de todo lo pescado. Sólo en el Mar del Norte, esta absurda e insostenible práctica supone desperdiciar un millón de toneladas de peces al año que se podrían comer. Si no lo hacemos, es por cultura, porque no hay tradición, no porque no tengan buen sabor o buenas cualidades nutritivas.

Por ello, se lanzó, en el ámbito europeo, la campaña Fish Fight, una iniciativa británica, pero que quería concienciar a todo el continente. De hecho, los españoles son los que más deberían conocer este problema medioambiental y tratar de presionar para que se solucione, pues son los segundos consumidores de pescado del mundo, sólo por detrás de Japón. La flota pesquera española es una de las más importantes de Europa. Por fin, la campaña cuenta con el impulso de cocineros españoles.

Los chefs Paco Roncero, Mario Sandoval, Sergi Arola, Ángel León, Joaquín Felipe y Darío Barrio, con locales que suman varias estrellas Michelín, invitan a políticos, ecologistas, pescadores y ciudadanos en general, a exigir un cambio de la Política Pesquera Común de la Unión Europea. Todos ellos presentaron la web de la campaña “Ni un pez por la borda”.

Sobrasada de pescado, ensalada de berberechos, centollo con gelatina de apio o sardinas marinadas con sandía y jengibre, fueron algunas de las tapas que se pudieron degustar en el primer bar de tapas de pescado sostenible con 4 estrellas Michelín del mundo.

Darío Barrio ha señalado que el actual sistema no es sostenible ni inteligente, ¿cómo vamos a disfrutar de pescado a largo plazo si lo tiramos de forma indiscriminada?