Nissan se inspira en los animales para diseñar coches que no tengan accidentes
La próxima generación de automóviles no sólo busca hacer prescindible al conductor, cosa que no está nada mal, sino también acabar con la siniestralidad en la conducción. En el primero de los objetivos no andamos mal, pues Nissan Motor anunció que en el 2020 podrá lanzar vehículos autónomos.

Algo más rezagada anda la compañía nipona en la producción de coches que minimicen la siniestralidad, si bien no dejan de darle vueltas y más vueltas a la idea. El último de los intentos del departamento I+D de Nissan ha sido inspirado por el reino animal para desarrollar nuevas tecnologías que revolucionen la movilidad y reduzcan al mínimo los accidentes.

En concreto, se pretende que la siniestralidad tienda a cero con el paso de los años. Según explica Toru Futami, Director de Tecnología e Investigación Avanzada de Nissan, la clave para conseguirlo podría estar en observar el comportamiento de los animales que se mueven en grupo de forma coordinada.

Peces y abejas

Por el momento, los ingenieros se centran en los patrones de comportamiento de los peces para dar con la fórmula que permita a los vehículos interactuar unos con otros sin riesgos.

A su vez, inspirándose en los ojos compuestos de las abejas, han creado EPORO (EPisodio 0 RObot), unos robots con un campo de visión de más de 300 grados que logran controlar sus posiciones y evitar colisiones con movimientos de lado a lado o en una sola dirección, imitando la dinámica de los bancos de peces.

Nissan se inspira en los animales para diseñar coches que no tengan accidentes
Presumiblemente, los increíbles coches autónomos que anuncian para 2020 tendrán como característica fundamental una réplica de ese instinto animal, hasta tal punto que incluso se evitarían las congestiones de tráfico. En palabras de Futami:

Si los coches fueran autónomos, la necesidad de carriles e incluso señales podría desaparecer gracias a la comunicación entre coches. Hablábamos antes sobre los peces, y el pez sigue estas tres reglas: no te vayas demasiado lejos, no te pongas demasiado cerca y no golpees a los demás. Un banco de peces no tiene líneas que le ayude a guiarse, pero sus integrantes se las arreglan para nadar muy cerca los unos de los otros.

Así que si los coches pudieran comportarse de la misma manera y de forma autónoma, sería posible tener más vehículos funcionando al mismo tiempo sin tener que aumentar el ancho de las carreteras. Esto solucionaría las congestiones de tráfico.